Friday 24 de March de 2017

Visita al doctor

Ricardo González      23 Mar 2017 08:52:42

Un ventilador chirriante en el techo marcaba los segundos, la sala estaba pintada de blanco sobre blanco, capa sobre capa que hacía notar la poca atención que el consultorio de la comunidad recibía por parte del gobierno. Las sillas eran las originales del establecimiento, aunque se notaba que habían tenido varias visitas al soldador.

La pesa, el estetoscopio, los termómetros y casi todo el instrumental daban cuenta de otros tiempos, de veinte o más años dando la guerra en consulta, instrumentos hechos para durar no como los de ahora.

El doctor, las enfermeras y el demás personal de la -ahora- pequeña clínica habían envejecido junto al local y al instrumental; el doctor Aguayo venía de un municipio al otro lado de la sierra, era muy respetado en el pueblo pues él nos había traído al mundo a casi todos, la gente fue dejando a las parteras de lado.

Pero antes de que pudieras pasar al pequeño despacho del doctor era necesario que la enfermera Cuquita te pesara, tomara la temperatura, midiera con una bombita los latidos del corazón, hasta lo que estaba uno de alto anotaba.

Ya después de estrujarte Cuquita te manda de nuevo a la sala de espera, a volver a oír los chillidos del ventilador, muchas veces los que estábamos en la sala no platicábamos nada –aunque todos nos conocíamos-, tal vez nos daba miedo que supieran de nuestra enfermedad, o tal vez solo no nos sentíamos con ganas de comunicarnos.

A veces pienso que el ventilador nos hipnotizaba para que no hiciéramos más ruido que él, o que no distrajésemos al doctor que estaba dando la consulta tan solo unos pasos de nosotros.

Cuquita tenía un carácter recio y bueno, no te atendía mal, pero cuando se trataba de gente que llega alegando, la ponía en su lugar.

Hace más de veinte años que el gobierno inauguró esta clínica, yo estaba por salir la primaria y nos trajeron ese día, los señores que hablaron dijeron que con eso el pueblo no tendría más problemas de salud, que era una de las mejores clínicas de la zona, que sabe cuántas cosas más.

Al fin Cuquita me pasa con el doctor Aguayo, me saluda y en broma me dice que vaya a La Selva que allá tienen la cura de la enfermedad que traigo. Que el paracetamol no ayuda con la cruda. 

Le digo que no vengo por mí que solo vengo por las pastillas de mi viejita, me regaña, me dice que ella debe venir en persona, pero al final accede y me entrega la receta, pero me dice ven en quince días porque no hay medicina.







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Ricardo González
Ricardo González es profesor universitario. Estudió la Licenciatura y Maestría en Historia de la UAZ. Actualmente imparte Humanidades y Filosofía en la Unidad Académica Preparatoria. rik.gonzalez13@gmail.com @rikgonzalez13
opinion@imagenzac.com.mx
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