Saturday 21 de January de 2017

#132 en contra de leyes de simulación

     19 Apr 2013 04:00:00

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Corría el año de 1998 y con ello el último del gobierno de Arturo Romo Gutiérrez, cuando un suspiro por la democracia motivó al gobernante a adicionar la Constitución del Estado, a fin de crear las figuras de participación popular: iniciativa ciudadana, referéndum y plebiscito. No así la de revocación de mandato (que tal si me la aplican, tal vez pensó).
Las condiciones políticas y sociales imperantes en el declinar del gobierno de Arturo Romo, favorecieron al PRD y a su candidato Ricardo Monreal Ávila, quien gana la gubernatura del estado por amplio margen de votos. Ya en el gobierno se hace necesaria la reglamentación de las formas de participación ciudadana a través de una ley de la materia, creándose la Ley de Participación Ciudadana hoy vigente.
Aparentemente todo bien. Se dio cumplimiento a la obligación de reglamentar las disposiciones constitucionales, sólo que las características de la nueva ley condujeron a una disposición jurídica de simulación: un porcentaje demasiado alto para solicitar la implementación de alguna de las figuras (más de 50 mil solicitantes) y, lo peor ¡no tiene carácter vinculatorio!, es decir que no es ley suprema en el plebiscito ni en el referéndum la voluntad que expresen los ciudadanos, sino la que al final el gobernante determine, lo que hace ociosa la participación. Así, se simula la democracia, sin que en la realidad exista.
Leyes de simulación en nuestro país hay muchas: son de simulación las disposiciones penales que tipifican los delitos electorales, pues en tanto que el Ministerio Público siga dependiendo en su estructura jerárquica del Ejecutivo Federal o estatal según sea el caso, las conductas delictivas electorales quedarán impunes por instrucción, capricho o intereses del gobernante.
Son de simulación las leyes sobre cuenta pública y auditorías: la contraloría, ahora de la función pública, depende del gobernador en tanto que la auditoría depende (sólo en apariencia) del legislativo. En la realidad es el Ejecutivo quien encausa el camino de ambas y quien determina la aplicación del viejo adagio de los políticos: “a los amigos justicia y gracia. A los enemigos no'más justicia”.
Son de simulación las leyes de acceso a la información, pues en tanto exista la reserva de información por disposición legal, se hace negatorio ese derecho. En una sociedad democrática sólo son motivo de reserva de información lo relativo a seguridad nacional, seguridad pública y vida privada.
En fin, leyes de simulación abundan en nuestro país y en el estado, lo que ha llamado la atención de los jóvenes del movimiento #Yo soy 132.
El pasado miércoles 17, esta juventud cargada de ilusiones y pletórica de ideales, organizaron en el vestíbulo del Congreso del Estado un foro tendiente a analizar precisamente la Ley de Participación Ciudadana y las recientes reformas constitucionales en la materia. Invitaron de manera personalizada a los diputados y esperaron a la hora programada por la presencia de éstos. Ninguno se apersonó, lo que lamentaron no sólo los jóvenes, también el público que acudió al evento.
La ausencia y el desinterés de quienes tienen a su cargo la formulación de leyes y su actualización, causó desilusión en esos muchachos acostumbrados a la sinceridad, al cumplimiento de las obligaciones y a la ética como forma de vida.
Los jóvenes del movimiento 132 ya irán conociendo las diversas formas de manifestación de la clase política hoy en el poder, de su inutilidad, de la magnitud de su oportunismo y de sus ambiciones, pero lo más grave de su carencia ideológica y de su degradación. Con las salvedades que desde luego se hace necesario reconocer.

*Docente universitario
licaquilesgonzalez@hotmail.com




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