Thursday 23 de March de 2017

25 millones de indecisos

     26 Apr 2012 04:00:00

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Las encuestas de seguimiento (diario, semanal o quincenal) a la elección presidencial muestran una constante: entre una cuarta parte y una tercera parte de los electores no han decidido el sentido de su voto.  

Si el padrón electoral se estima en 80 millones de mexicanos, el número de “indecisos” bien podría fijarse en 25 millones de ciudadanos a quienes no han convencido ni los spots, ni las plataformas partidistas (o lo poco que hemos podido conocer de ellas) y tampoco las denominadas campañas de “contraste” que se han lanzado en semanas recientes.
En ese universo de electores se concentrarán los esfuerzos y las estrategias de los candidatos a la Presidencia de la República.
Según la más reciente de las encuestas que gozan de credibilidad, que es la de Grupo Reforma, entre los electores independientes, en marzo pasado, había 42% de intención de voto a favor de Enrique Peña Nieto, contra 29% de Josefina Vázquez Mota y 26% de Andrés Manuel López Obrador.
Para abril, entre esos mismos electores independientes, Reforma presentaba un 34% de intención de voto a favor de Enrique Peña Nieto, contra un 31% de Andrés Manuel López Obrador y un 29% de Josefina Vázquez Mota.
Ese importante cambio gestado en las encuestas presidenciales pudiera no notarse en la fotografía general, ya que la ventaja de Enrique Peña sobre los otros candidatos presidenciales sigue siendo de 13 y 15 puntos porcentuales respectivamente, pero si no es atendido por la Coalición “Compromiso por México” con oportunidad, puede ir escalando.
La estrategia electoral de Acción Nacional es totalmente predecible, pues parece una calca de lo que fue la campaña “Un peligro para México” que utilizaron contra López Obrador en el 2006, sustituyéndola por un difuso “Peña no cumple”. Sin embargo, hay cuando menos tres diferencias fundamentales respecto a ese momento, y por las cuales no ha tenido los mismos resultados:
La primera es que el PRI está mejor preparado de lo que en su momento estuvo el PRD para contrarrestar los ataques panistas y la segunda es que los poderes fácticos ahora no están alineados en contra del candidato “puntero”; ni los organismos empresariales ni las televisoras apoyarán en esta ocasión al PAN-gobierno en su intento por “bajar” de las encuestas a Peña Nieto.
Pero la diferencia más importante está en quien encabeza la candidatura presidencial. A diferencia de Felipe Calderón, que es un polemista sólido y con una formación académica y política consistente, Josefina Vázquez Mota ha sido incapaz de sustentar una campaña de contraste por sus propias carencias.
Por ejemplo, cuando uno de los argumentos fundamentales contra Peña Nieto se basa en que es “poco culto”, Vázquez Mota muestra con frecuencia que ella tampoco forma parte del mundo intelectual al que pretende convencer. Así lo demostró esta semana, cuando asistió a la presentación de un libro, y en su ponencia confundió a los autores. El error no pasaría de ser anecdótico si no fuera porque es recurrente y contradice la estrategia de ataque al candidato del PRI.
Es por esta errática conducta del PAN que López Obrador ha logrado lo que parecía imposible: seducir a una buena parte del electorado independiente. Y lo ha hecho gracias a una disciplina discursiva que lo tiene muy cerca de obtener respaldos fundamentales como el del líder del Movimiento por la Paz y la Dignidad, Javier Sicilia, a quien una buena parte de los “anulistas” sí consideran una figura con autoridad moral para definir la oritentación de su voto.
Precisamente por eso, es que en este momento se vuelve central que en el círculo cercano de Enrique Peña Nieto se tomen decisiones. Al PAN difícilmente le pueden seguir saliendo las cosas tan mal y AMLO parece haber superado la cuesta más difícil de la elección, y que era no desplomarse antes del primer debate, y llegar a él con opciones de triunfo creíbles.
Mucho ayudaría si se mandaran señales correctas, como lo fueron la aprobación de las candidaturas independientes para las elecciones de 2015, y si la Cámara de Diputados validara la Ley General de Víctimas que el Senado de la República aprobó atinadamente en días pasados.
Asimismo, es el momento en el que las redes y organizaciones sociales más profesionales cobran un lugar relevante. La agenda de la Red por la Rendición de Cuentas, que agrupa a las asociaciones con más prestigio en el tema de transparencia, es un extraordinario ejemplo del tipo de propuestas con las que deben generar compromiso aquellos candidatos que aspiren a atraer el voto de los ciudadanos independientes.
Finalmente, será un tema central que desde la coordinación general de campaña de Enrique Peña se siga insistiendo en frenar el abuso de la propaganda.
Personalmente, me consta que la austeridad y el respeto a la legalidad han sido directrices claras en el proceso electoral. Pero también es evidente que la ambición desmedida de algunos gobernadores ha propiciado excesos evidentes en publicidad (principalmente visibles a través de espectaculares) que podrían terminar generando un efecto boomerang entre los votantes más críticos.
Si en algún momento de la campaña los llamados “cuartos de guerra” serán decisivos, es en este. Por eso, hay que seguir de cerca la verdadera elección del próximo primero de julio: la de los independientes.

*Diputado local
jorge.alvarez.maynez@gmail.com




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