Saturday 21 de January de 2017

50 años consagrados a Dios

Fernando Chávez Ruvalcaba celebra medio siglo de haberse consagrado a la Iglesia Católica

     15 Dec 2011 04:00:00

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  • La misa para conmemorar los 50 años al servicio de Dios fue oficiada por el mismo obispo emérito. La misa para conmemorar los 50 años al servicio de Dios fue oficiada por el mismo obispo emérito.
  • Los feligreses acompañaron al obispo en la celebración. Los feligreses acompañaron al obispo en la celebración.
  • Religiosas escuchaban atentas la misa. Religiosas escuchaban atentas la misa.
  • La gente de Zacatecas, fieles a Chávez Ruvalcaba. La gente de Zacatecas, fieles a Chávez Ruvalcaba.
  • El obispo emérito Fernando Chávez Ruvalcaba. El obispo emérito Fernando Chávez Ruvalcaba.
Imagen de


A 50 años de su consagración, el obispo emérito de Zacatecas, Fernando Mario Chávez Ruvalcaba, habló con Imagen sobre algunas de sus experiencias más importantes durante la vida de servicio que ha dedicado a Dios y a la Iglesia.
En la tranquilidad de su despacho, el primer recuerdo que viene a la memoria del obispo emérito es aquel día de enero de 1999 en que el beato -enfatiza en ello- Juan Pablo II lo llamó personalmente para anunciarle su nombramiento como obispo de Zacatecas.
“Ayúdame a introducir la diócesis en el Tercer Milenio”, fueron las palabras del Papa según recuerda.
Fue así como Chávez Ruvalcaba se convirtió en el primero nacido en Zacatecas que se convirtió en pastor de toda la diócesis.
Sus padres, Fernando Chávez y Beatriz Ruvalcaba, eran originarios de Zacatecas y se mudaron a Fresnillo cuando él apenas tenía 10 años.
Ahí vivió hasta los 18, antes de salir a la ciudad de México a estudiar el bachillerato.
Después de haber estudiado en la preparatoria de la UNAM de 1951 a 1953, Chávez regresó a Zacatecas para entrar al Seminario Diocesano de la Purísima Concepción en Guadalupe.
“Había una insatisfacción en todo lo que hacía, nada me llenaba”, recuerda.
Eso y la prédica de un misionero del Espíritu Santo al que admiraba fueron la forma en que se manifestó el llamado, pero fue el testimonio de cristiandad de sus padres lo que lo hizo seguirlo.
“La vocación nace en la familia”, dice convencido Chávez.
Tras un par de años en el seminario de Guadalupe, el futuro obispo pasó a Roma, Italia, donde estudió ocho años para luego regresar al mismo seminario como profesor y consejero espiritual, puesto que desempeño durante 23 años.
De ahí viene uno de sus recuerdos más gratos, el haber ordenado a 60 sacerdotes.
Fue durante en la época del obispo Rafael Muñoz Nuñez que Chávez llegó a la Secretaría del Obispado, después fue vicario general durante nueve de los 12 años que Javier Lozano Barragán estuvo a la cabeza de la diócesis.

Consolar y evangelizar
Ya en el obispado, Chávez se dio cuenta que el gran reto de la Iglesia era consolar y evangelizar a su pueblo.
Por ello puso tanto entusiasmo en sus visitas pastorales, de las que guarda un registro en su gran librero.
En las comunidades alejadas del semidesierto, Chávez fue conmovido por la miseria en viven mujeres y niños abandonados por los hombre que emigran.
Pero ahí mismo descubrió la gran fe del pueblo católico, poseedor de una riqueza espiritual que lo ha contagiado siempre.
Uno de las situaciones que el obispo emérito más lamenta es la situación de inseguridad y violencia que azota a toda el estado.
“Se debe al indiferentismo en que viven los jóvenes y a la pérdida de valores”, menciona preocupado.
Desde el retiro, Chávez Rubvalcaba sigue atento a las necesidades espirituales del pueblo, especialmente del de Guadalupe, donde celebra misa cada domingo en la Parroquia de los Sagrados Corazones.

Misa para celebrar
El 23 de diciembre se cumplirán exactamente sus 50 años de sacerdocio, sin embargo el obispo Carlos Cabrero decidió adelantar el festejo con la intención de que acudieran sacerdotes de toda la diócesis así como obispos de otras ciudades.
Es por eso que ayer se realizó la misa que conmemoran sus 50 años al servicio de Dios y el pueblo.
Chávez Ruvalcaba, con aspecto serio y sereno, presidió la misa de celebración.
Quizá recordaba sus inicios, en cuando el Papa Juan Pablo II le dio un importante encargo. O tal vez pensaba en los cambios que ha visto en la sociedad a lo largo del tiempo o en cómo será el futuro cercano para el estado.
De cualquier modo, Zacatecas siempre estará en la mente y en las oraciones del obispo; como siempre lo ha estado.




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