Saturday 21 de January de 2017

¡A callar!

     4 Dec 2012 04:00:00

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  Hace unos días mi hijo me preguntó: -"ma, ¿es cierto lo que dicen, que la gente no denuncia a los malos por que tienen miedo de que les pase algo? ¿No es al revés? ¿Deberían de denunciarlos para que los aprehendan y dejen de hacer cosas malas? Para eso está el gobierno, para protegernos"-. ¡Uppsss!
Busqué rápidamente entre mis "Diez respuestas para prolongar la inocencia de mi hijo", y contesté: -"porque el gobieno a veces no funciona como debería y no es tan fácil..."-, obviamente no quedó satisfecho y regresó a la lógica elemental, -"pues entonces que los corran"-.
Hubiera preferido que me preguntara cómo vienen los niños al mundo...
Debía contestar sin mentir, enrollarme, confundirlo más y no dejar cabos sueltos en cuanto a hacer lo correcto. Explicar -sin infundirle miedo- la situación de desamparo en la que nos encontramos los ciudadanos comunes, que no denunciamos por miedo a los delincuentes y el peligro de ser -después- nosotros los perseguidos. Encontrar la manera para que entendiera que criticar abiertamente a los "servidores" puede traer represalias. No mandar al vacío a periodistas, manifestantes, opositores o simplemente seres humanos -ciudadanos- que por expresarse, han sido violentados, callados o desaparecidos.
Durante siglos fuimos obligados a callar la verdad, la que emana de la propia conciencia, aquella que es producto del buen juicio y la inteligencia, y se aceptó a pie juntillas la verdad oficial sin cuestionarla.
Contradecir o simplemente expresar ideas diferentes podía pagarse con un juicio de herejía y, en el mejor de los escenarios, eran encarcelados hasta que se retractaran. Para preservar la integridad, los principios se ponían en segundo plano, pues el ejercicio de la ética podía costar la vida; las personas callaron cuidando sus vidas. ¿Cómo regresamos al punto de partida? ¿Qué hicimos mal para llegar a tal estado de indefensión?
Estamos en una espiral con olor a cloaca, en donde hemos optado (como en la Edad Media) a callar nuestra opinión para protegernos y más importante para proteger a los que amamos, e igualmente aceptamos la inseguridad que se vive sin denunciarla para no colocarnos en el centro de la diana.
La Ilustración dió valor al argumento, la Revolución Francesa otorgó libertades y la ética ganó terreno. Las constituciones prometían protejer los derechos de todos por igual, pero el Estado de Derecho se ha convertido en una teoría y ha dejado de practicarse.
La ley vive opacada por la impunidad que procura la corrupción y la inmunidad que permite prácticas deshonrosas. Y así, por miedo igual que el que se tenía a la Inquisición, nos ponemos un bozal en la conciencia moral para vivir a salvo, no alterando los intereses de aquellos que abusan de la sociedad sin límites o ética.

*Ciudadana del mundo
AnaLizaZac@hotmail.com




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