Friday 20 de January de 2017

Abrir y apoyar negocios, historia de los Badillo

La empresa es una de las más importantes de la región

     22 Apr 2012 03:20:00

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  • José de Jesús Badillo. José de Jesús Badillo.
  • En este local se consolidó. En este local se consolidó.
  • Raúl Badillo atiende en la calle Rosas M. Raúl Badillo atiende en la calle Rosas M.
  • Al centro aparece Jesús Badillo. Al centro aparece Jesús Badillo.
  • El negocio está acreditado y tiene mercancía diversa. El negocio está acreditado y tiene mercancía diversa.
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FRESNILLO.- José Jesús Badillo Gutiérrez y su familia son considerados de los comerciantes más exitosos que ha tenido el municipio.
Es recordado por la sencillez y buen trato que lo caracterizó al dirigir su negocio conocido como Mercería Badillo, además de apoyar el desarrollo de otros comercios.
José Badillo ayudó a otros vendedores y logró consolidar su empresa como una de los más reconocidas de la región.
En 1921, José Jesús Badillo perdió a su padre Refugio Badillo Hernández cuando apenas tenía tres años.
Manuel Gutiérrez, su tío materno, fue un claro ejemplo de perseverancia para emprender nuevos proyectos.
Su madre, María de la Luz Gutiérrez Falcón lo crío a él y otros dos hijos con muchas carencias, por lo que desde los 7 años comenzó a vender semillas en el Mercado Hidalgo para ayudar en la economía de la casa.
Por el afán de trabajar para ayudar a su madre y hermanos, dejó truncados sus estudios hasta cuarto año en la escuela Villagrana.
Con las ganancias que le quedaban de la venta de las semillas, Jesús fue haciendo su ahorro para comprar un cajón para vender otros artículos.
En el 27 de febrero de 1942 contrajo matrimonio con Esperanza Álvarez Frías, quien era originaria de La Paz, Michoacán, y con quien procreó 12 hijos : María Teresa, María Guadalupe, Miguel Ángel, Jesús, Graciela, Roberto, Raúl, María de la Luz, Esperanza, Luis Martín, Víctor Manuel y Lorena Martina.
Por la década de los 50, José Badillo inició con un pequeño puesto ambulante, en el que vendía de todo, pero en pequeñas cantidades; estaba ubicado en la calle Sor Juana Inés de la Cruz, en lo que ahora es el Pasaje Peatonal.
Posteriormente, pidió un préstamo a una de las personas más adineradas que había en el municipio. La idea era hacer crecer su negocio y poner un local para enseñarles a ganarse la vida a sus hijos.
Con esfuerzo y perseverancia fue acreditando su negocio el cual tuvo varias direcciones, incluso en el año de 1963 al ver que las ganancias comenzaban a redituar decidió poner una sucursal en Valparaíso.
Una de sus hijas, quien apenas tenía 16 años, era la encargada de la tienda y de la administración; ella tuvo que irse a vivir al municipio vecino para lograr consolidar el negocio y ayudar a su padre.
“Fue muy aventurado, hasta ahora que lo recuerdo era todavía una niña y ya tenía muchas responsabilidades, me venía con el dinero hasta Fresnillo para hacer los depósitos, gracias a Dios nunca me asaltaron”, platicó María de la Luz Badillo.
En esas mismas fechas, Jesús también decidió poner una sucursal en Uruapan, Michoacán, debido a que su esposa era originaria de ese estado.
Pese a sus sueños de ver crecer el negocio, tuvo que cerrar la sucursal de Michoacán, ya que ninguno de sus hijos quiso irse para allá porque estaba muy lejos.
En Mercería Badillo, la cual estaba ubicada en la calle Reforma esquina con 20 de Noviembre siempre se esmeró por darle buen trato a la clientela.
Dedales, manteles, sillas, escobas, juguetes, hules para mesas y para forrar libros, eran productos que ofrecían a la clientela.
Las fechas más concurridas eran Navidad, 10 de mayo y Día del Niño, entre otros, que aprovechaban para manejar descuentos.
Siempre fue innovador con la forma de administrar el negocio.
En su afán de ofrecer un buen servicio, se iba hasta las comunidades para proveer de artículos a las tiendas de abarrotes, ya que consideraba que no había competencia y prefería enseñar a la gente a iniciar negocios.
“Nos llevábamos las camionetas con mucha mercancía y surtíamos a la gente de las comunidades, mi padre nunca fue desconfiado, les dejaba buena cantidad sin siquiera pedirles nada o hasta sin conocerlos, pero la gente siempre le pagaba porque él siempre fue un hombre de buena voluntad”, comentó Esperanza, otra de las hijas de Jesús.
“Él siempre fue muy creativo, sobre todo en el afán de ofrecer la mejor atención al cliente, no le gustaba hacerlos esperar mucho, un día abrió un hoyo en la pared, y se las ingenió para hacer él mismo un elevador que transportara mercancías”, agregó Raúl, hermano de Esperanza.
Al fallecer en el año del 2005, repartió sus bienes entre sus 12 hijos y negocios enfocados a varios giros.
Miguel Badillo se quedó con una parte del local de lo que fue la Mercería Badillo en la calle Reforma.
Su hermano Martín también tiene un negocio en esta misma calle en la acera de enfrente; Raúl tiene su negocio de plásticos en la calle Rosas Moreno.
Teresa es propietaria del local La Nueva Mercería.
Por su parte, Esperanza tiene un negocio de colchas y edredones en la calle Hombres Ilustres.
María de la Luz y su hija Alejandra Badillo tienen un negocio de regalos y accesorios llamado Dádivas, ubicado en la calle 20 de Noviembre, mientras que Víctor vive en Valparaíso, donde tiene una mercería.
Jesús Badillo tiene una ferretería que trabajó por muchos años y ahora está a cargo de sus hijos. Roberto inició un negocio de desechos industriales.
Lala Rodríguez, una de las empleadas que laboró con los Badillo, es ahora una comerciante exitosa que se mantiene de este oficio.
Graciela Contreras, que también trabajó con esta familia, platicó que Jesús Badillo fue una persona muy amable y noblr.
“Cuando le pedí trabajo me dijo que era muy pequeña, aún así me dejó trabajar limpiando y acomodando juguetes, además apoyaba a las trabajadoras adultas a bajar la mercancía de las bodegas”, recordó.
Graciela explicó que jugaba a un lado de la Mercería Badillo, en una bonetería que fue conocida como el Famoso Descontony.
Norma García Martínez, quien era hija de Antonio García, dueño de dicha bonetería, jugaba también cerca de la Mercería Badillo.
“Corríamos por los pasillos y también nos aventábamos en los montones de ropa a jugar, así fue como Don Jesús me conoció y me contrató, laboraba por medio día después de salir de la escuela”, mencionó Graciela.
“Más que el dinero, me interesaba ir a jugar con todos los juguetes que tenía, así como yo había más niños que les permitía trabajar, un valor que aprendimos de allí fue el amor al comercio y el trato a la gente”, expresó..




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