Sunday 22 de January de 2017

Acoso laboral en la Secretaría de Educación y Cultura

     10 Aug 2012 04:00:00

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Sin lugar a duda, una de las conductas más reprochables a cualquier servidor público, es el uso  del poder que se le ha conferido en razón de su cargo para acosar y afectar a los trabajadores, disponiendo de sus derechos laborales a capricho y perversidad.

Al interior del Cendi número 1, ubicado en avenida México de la zona conurbada, Zacatecas-Guadalupe; ha reaparecido el viejo esquema del autoritarismo y del abuso del poder en su máxima expresión. Un priísta de la vieja guardia que resultó agraciado (más por méritos políticos que académicos) con la titularidad de la Secretaría de Educación y Cultura (SEC); el profesor Marco Vinicio Flores Chávez, está notificando por conducto de la Junta de Conciliación y Arbitraje, su determinación de rescindir los contratos de trabajo de las educadoras de ese centro de desarrollo infantil.
Las supuestas razones que esgrime el profesor: la ausencia al trabajo durante siete días y “faltas de probidad”. El motivo real: que en el ejercicio de sus derechos constitucionales y laborales, las educadoras se hayan opuesto a ser maltratadas y acosadas por la directora Esmeralda González Saucedo quien, refieren, tiene antecedentes de igual conducta en otros centros educativos en que se ha desempeñado y resulta ser comadre del titular de la secretaría.
El Centro de Desarrollo Infantil número 1, dependiente de la SEC, está considerado como de excelencia. Sus educadoras han hecho realidad con su trabajo honesto y siempre dispuesto, el hermoso concepto de educación de Margarita Michelena: “Educar es transmitir el entusiasmo”. La convivencia cotidiana de las maestras para con los niños y las niñas se consagró en cariño recíproco inclusive y, nunca antes de la llegada a la dirección de Esmeralda González, se habían presentado problemas laborales o de otra índole.
Forjando la institución de educación y cuidado infantil, han estado en la dirección maestras de prestigio y capacidad probada: Lidia Ortiz, Celina Guerrero, Adela de la Rosa, Francisca Teodora Nocetti, María del Rosario Rocha, Sara Ana Calderón Araujo, Ernestina Lara Villamil y Lourdes Cabrera. El buen trato y el respeto entre autoridades y educadoras y trabajadores en general, fueron característica invariable.
El desarrollo armónico del trabajo, hasta antes de Esmeralda González, ha permitido que a lo largo de sus 30 años de historia, el Cendi 1, haya educado y cuidado a más de 8 mil entre niños y niñas, muchos hoy profesionistas de prestigio  y que haya  maestras con antigüedades que oscilan entre los 15 y 25 años de servicio, lo que convierte en infamia cualquier intento de despojarlas de su trabajo y, más cuando se utilizan pretextos de una banalidad que sorprende como “exposición de mantas con frases agresivas hacia las autoridades”.
La mayoría de las trabajadoras, como lo hacen notar en carta al Gobernador del Estado, dependen de su trabajo (ganado a méritos) para el sustento de sus hijos, algunas como única opción.
“Finalmente, derivado de la supuesta investigación, se ha resuelto la rescisión de nuestros contratos de trabajo. Situación que consideramos totalmente injusta y arbitraria, que genera un conflicto social ya que la mayoría de las manifestantes somos sostén principal o único de nuestras familias. Por lo cual solicitamos a usted su valiosa intervención para que por favor pare este proceso tan penoso, injusto e indigno de un gobierno tan acertado como el que usted ha llevado a cabo. Sin más por el momento, agradecemos de antemano las atenciones que se sirva brindar a la presente, nos despedimos de usted enviándole un cordial saludo”, expresan las educadoras en carta dirigida al gobernador Miguel Alonso Reyes.
Como quiera que sea, las educadoras defenderán con la ley en la mano sus derechos laborales. Algunas con más de 20 años de antigüedad y que, por ese sólo hecho, quedan excluidas de rescisión alguna.
Es de esperarse la intervención del gobernador Alonso para que el conflicto, creado de manera artificial e irresponsable, concluya favorablemente a la causa de la justicia de las educadoras. No está  por demás decir que en esta lucha que libran por su trabajo y dignidad, no están solas. Cuentan con la solidaridad de muchos que hemos recibido en nuestros hijos, el beneficio de auténticas trabajadoras de la educación.
“El trabajo es el elemento principal que el hombre tiene a su disposición para llenar los altos fines de su conservación, de su desarrollo y de su perfeccionamiento; es uno de sus primeros derechos porque corresponde a uno de sus primeros deberes; importa como todos los derechos del hombre, una condición indispensable de su naturaleza; por consiguiente, todo acto que impida el trabajo, que lo restrinja, que le imponga condiciones irracionales, viola los derechos de la humanidad”, sentencia José María Lozano en "Tratado de los Derechos del Hombre".

*Profesor universitario




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