Monday 23 de January de 2017

Adicionar, para permanecer

Los días del Bi-100

     16 Aug 2011 03:20:00

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El 6 de marzo de 1909, los permanentes diputados Ramón Romero, Jesús Castañeda, Rafael García, José Ana Castanedo y Zeferino Borrego suscribieron el impreso que contenía la parte expositiva del Proyecto de Reformas y Adiciones a la Constitución Política del Estado.
Tras esta acción, el documento lo circularon conforme a las prescripciones legales.
En adelante los ayuntamientos debían discutir y aprobar el texto.
El interés de los legisladores no era modificar integralmente la Constitución de 1857,  y las reformas de 1869, sino precisar que nuevas leyes reglamentarias atenderían varios aspectos de la vida cívica y de la administración pública.
Por cierto, esta reforma fue la que consideró que era momento para que los diputados laboraran en dos periodos de sesiones. Uno de septiembre a diciembre y  otro de abril a mayo.
La idea era que los asuntos públicos fuesen despachados pronto, para evitar un receso dilatado que obligaba a la Legislatura a delegar parte de sus facultades al gobernador; lo que en su concepto “era inconstitucional”.
La reforma radical la proyectaron en el Poder Judicial. Aquí retomaron una propuesta que elaboró la comisión de códigos en 1889.
Además de acentuar las instancias de la administración de la justicia, fijaron un nuevo procedimiento para el ingreso al Poder Judicial: elecciones directas en primer grado para los magistrados y el nombramiento de los jueces de primera instancia por parte del Tribunal de Justicia.
Con esto, creían los legisladores, se acentuaba la autonomía de este poder.
La otra novedad sería el periodo de sus funciones.
Les extendieron dos años más a cada uno: seis años para los magistrados y cuatro para los jueces.
En enero de 1910 cerraron la discusión de los municipios, cuando el número suficiente de ellos al fin aprobó el documento.
Aunque también hubo negativas y observaciones, ninguno alteró el espíritu de la propuesta.
El día 11 de enero los diputados aprobaron las adiciones constitucionales.
Las publicaron en febrero, en una ceremonia cívica que inauguró los festejos del centenario de la Independencia. Y justo, las festividades cerraron el 5 de febrero de 1911.
Si bien las reformas iniciarían su aplicación en septiembre de 1910, el interés político estaba en las elecciones de 1912, donde los poderes estatales renovarían a todo su personal.
Aunque adujeron que su afán era atender “las exigencias de la época de progreso”, su  actuación da cuenta de que lo hicieron como hombres de su tiempo.
Reformaron la ley para dejar las cosas como estaban.
Adicionaron la Constitución para permanecer. Pero la Revolución les trastornó sus proyectos...

*Historiador y profesor universitario




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