Thursday 23 de March de 2017

Adiós, Domitila

     28 Mar 2012 04:00:00

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México, 1975. Conferencia del Año Internacional de la Mujer, convocada por la Organización de Naciones Unidas. Cónclave de atildadas mujeres. Convivencia de feminismos incipientes, light o recalcitrantes, pero dominada por funcionarias y lideresas Totalmente Palacio. En medio de un rumor que apenas permite escuchar los discursos, una voz se alza: “Si me permiten hablar…”.
La voz fuerte, profunda -mineral, diría Pablo Neruda- emerge de una indígena boliviana de baja estatura. Todos, más bien todas, por ser mayoría, voltean a mirarla, sorprendidas por ser tan diferente a ellas, vestidas con elegantes trajes sastre algunas, otras, las menos, con el ropaje indefinido e informal que distingue a algunas feministas.
Es Domitila Chungara, acaso la mujer que mayor valor y trascendencia impregnó a esa reunión que parecía condenada a naufragar en un mar de palabras y discursos oficialoides.
“Si me permiten hablar…” repitió para acallar el murmullo desatado. Ante los micrófonos se presentó y comenzó un discurso multiplicado por la prensa mundial.
Nació en 1937, en Pulacayo, zona minera de Bolivia. Huérfana de padre, cumplidos los 10 años debió encargarse de sus cinco hermanas, luego de la muerte de su madre. Al cumplir los 15 se casó con un minero y en 1951 se convirtió en secretaria general del Comité de Amas de Casa del Distrito Minero Siglo 20, comenzando un liderazgo que la llevó a persecuciones, cárceles y tortura, y a elevadas tribunas en muchos países y en 2005 fue nominada al Premio Nobel de la Paz.
Domitila dijo en aquel memorable discurso que en la lucha por la igualdad femenina las mujeres deben ir de la mano con el hombre como un aliado, porque el verdadero y peor enemigo son el miedo y la explotación capitalista. Debemos marchar juntos en la batalla contra el capitalismo que empobrece, que saquea nuestras riquezas naturales, que nos mantiene en la ignorancia y nos quita el derecho a la educación y a la salud, arengaba.
En 1967 el dictador René Barrientos lanzó a los militares contra las comunidades de Catavi y Llallagua, para reprimir protestas y exigencias sociales de mineros. Allí sucedió la Masacre de San Juan y Domitila fue apresada y por las torturas perdió al hijo que llevaba en el vientre.
En 1977, con cuatro mujeres y 20 niños comenzó una huelga de hambre contra el régimen militar del general Hugo Banzer, a quien derrocó tras obligarlo a realizar elecciones democráticas.
Domitila falleció el pasado 13 de marzo en La Paz. A la imbatible luchadora social la doblegó el cáncer. Se fue esperanzada, confiada en un presidente Evo Morales que recupera Bolivia para los bolivianos y traza caminos hacia una nación próspera y con justicia social.
Dejó para la humanidad libros imprescindibles: "Si me permiten hablar...", "Domitila, una mujer de las minas de Bolivia", "¡Aquí también Domitila!" y "Las mujeres tienen la palabra".

*Periodista




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