Tuesday 17 de January de 2017

Adiós, PAN adiós

     27 Nov 2012 03:30:00

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Después de estos dos años de borrachera de poder presidencial el PAN ya no es ni será el mismo. Sus principios políticos se desfiguraron, se hizo bipolar entre posiciones repentinas de derecha e izquierda, relajó las tesis democráticas y afilió a muchísimos priístas desamparados del presupuesto cuando el PRI perdió el poder ejecutivo federal. En pocas palabras: al PAN lo perjudicó la Presidencia de la República. De liderazgos fuertes en el Comité Ejecutivo Nacional del PAN, basados en inteligencia y debate, inauguró una etapa de dirigentes autoritarios y payasos.
Se olvidaron los panistas de aquella verdad envuelta en pregunta que Manuel Gómez Morín, en 1929, le hizo al entonces candidato presidencial, José Vasconcelos: “¿vale más lanzarse a una lucha que pueda llevar a los grupos contrarios al exterminio, para lograr el triunfo inmediato o perderlo todo, o vale más sacrificar el triunfo inmediato a la adquisición de una fuerza que solo puede venir de una organización bien orientada y con capacidad de vida?”
No fueron suficientes 83 años para probar la inquietud del fundador del PAN. De ahí que Gómez Morin después de la derrota electoral de Vasconcelos, recomendó formar una organización política; de otro modo, la fuerza adquirida se desmoronaría -dijo entonces- “siempre que el triunfo se organice sobre la base de un hombre o sobre la igualmente precaria de un entusiasmo que fundamentalmente nazca de valores negativos”. Vasconcelos, y ahora, Vicente Fox y Felipe Calderón no siguieron el consejo.
Lo que veremos en los siguientes meses será la descomposición y muerte del PAN defendido por Luis H. Álvarez y Carlos Castillo Peraza, el de antes del 2000, porque muchos grupos lo poseen ahora y muchos de esos grupos aprovechan las jerarquías que les ha heredado el ejercicio del poder para imponerse: foxistas contra calderonistas, dieguistas contra expriístas, wallacistas contra sodistas, puros contra impuros, mochos contra no tan mochos, la gran familia contra los descalzos, etcétera.
El PAN es un castillo de arena que comenzará a desmoronarse después de este primero de diciembre. El asunto es que el poder de la Presidencia de la República les garantizaba cierta cohesión o coincidencia de intereses. Ahora que han perdido el poder ejecutivo federal la desaparición los llama a la puerta y Gustavo Madero, el actual presidente del CEN panista, se encargará de enterrarlo. Al menos, ese rostro de sepulturero fresco le ayudará en algo.
No hay mucho que pueda hacerse por el PAN. El PRI regresa al poder presidencial con mayor fuerza, ante una oposición fragmentada y con mucho desgaste, y con las condiciones necesarias para convertirse en una dictadura aún más férrea y perfecta que la primera época. Los días del PAN están contados. Necesita refundarse. Los años que vienen serán convulsos para todos los partidos políticos, pero más traumático para el PAN por ser el instituto que más años tiene de creación y por la influencia que lograron en la estructura política del país, durante los últimos años, sus ideologías.

*Periodista freelance
Director de elhorizontal.com
edgarfelix@elhorizontal.com




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