Thursday 19 de January de 2017

"Adiós siquiera", padre Juanito

     15 May 2012 03:30:00

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Las obras que trascienden de lo bello a lo sublime son las que trascienden en el espacio y en el tiempo y perduran por toda la eternidad y perviven en el corazón de las personas que las conocen. El clérigo Juan Saucedo Menchaca, mejor conocido como el padre Juanito, adquirió el compromiso de construir una iglesia católica de corte modernista con profundo amor y con una fe inquebrantable lo logró a principios de los 70 del siglo pasado.
Trabajador incansable, su sacerdocio lo condujo con la fe de San Agustín, “el que ora cantando ora dos veces”, decía el de Hipona, tenía buena voz para interpretar pases dobles, deportista, amigo de todos, su sonrisa contagiaba a los más tristes, con su cubeta en mano inicio y terminó la máxima obra arquitectónica de que se tenga memoria. Santa Elena de la Cruz, es el icono religioso más sobresaliente de la arquidiócesis de Durango.  
La buena fama de Río Grande, se la daba el padre Juanito, a lo largo y ancho de la República era muy conocido, porque siempre subía a los autobuses de pasajeros con su cubeta en mano para pedir una limosnita o cooperación para construir el templo, su fe era tanto de ver su obra realizada que nunca flaqueo en su propósito a pesar de que hubo personas perversas que lo secuestraban momentáneamente, le escupían su cubeta, le hacían pasar momentos muy desagradables. Esto me lo platicó en vida mi padre don Florencio García.
Su celebre frase de “Adiós siquiera” era una filosofía de vida, para matizar y suavizar la crisis economía de los fieles católicos, en donde era más importante el saludo que la cooperación instantánea, ya no era necesario evadir su presencia, él comprendía que no había dinero, pero la sonrisa y el saludo era el alimento de su fe. En Río Grande, se le quiso, se le recuerda con mucho cariño como a Soledad Torres Castañeda, quien edificó el templo del Señor de la Santa Veracruz, al igual que al Cardenal Norberto Rivera quien hizo sus primicias clericales en este lugar.
El padre Juanito, fue presbítero por dos décadas, era originario de Guadalupe Victoria, Durango. En los años 60 tiró el antiguo templo, en donde se cuenta que se encontraban los restos de doña Leonor de Lois hija de don Alonso de Lois y esposa de Francisco de Urdiñola fundadores de la ciudad de Río Grande, sobre él se construyó el emblemático templo de Santa Elena, han sido muy famosas las campanas y sus sonidos musicales, que nos hacían recordar la eternidad del alma y lo subliminal de nuestra existencia.
El mero día de San Juan de 1934 nació el padre Juanito y murió el 11 de mayo de 2012, Río Grande lo recuerda como uno de sus hijos consentidos y como uno de los grandes edificadores de esta ciudad, fue sepultado en Durango, nos hubiera gustado a muchos que fuera su lecho eterno en el templo que él construyó, no fue posible, las circunstancia para morir son distintas cuando uno nace. La historia para Río Grande ha cerrado un ciclo histórico.


*Maestría en Derecho Constitucional




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