Monday 23 de January de 2017

Agustina, la desgraciada

La historia tomó fuerza en los 50

     9 Mar 2013 03:20:00

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El espíritu de la mujer recorre la arteria.
El espíritu de la mujer recorre la arteria.

La calle Barreno es una de las arterías más viejas de Fresnillo, son cientos las historias que giran en torno a esta zona, pero sin duda ni una tan escalofriante como la de la desgraciada Agustina, una mujer que según cuentan los vecinos, está condenada a vagar para la eternidad por ordenar la muerte de su amado.
Durante la década de 1930 era común que los mineros se divirtieran en una casa de citas ubicada en la calle Barreno.
De entre todas las jóvenes que trabajaban en este lugar, la más hermosa era Agustina, una joven de tez morena y ojos negros como la noche.
Su belleza era tan codiciada que los mineros peleaban para estar con ella; sin embargo, Agustina se limitaba el derecho para las personas más adineradas.
En aquel tiempo, muchos contratistas empezaron a trabajar en la mina y fue entonces, que Agustina conoció a un hombre que le robó el corazón.
Se trataba del jefe de una empresa, Demetrio, un joven apuesto, con dinero y un futuro prometedor. El único defecto que veía Agustina en él, es que era casado; aun así, ese no sería un problema para ella.
Al principio, Demetrio se negó rotundamente a asistir a una casa de citas, pues provenía de una familia de principios y con esposa e hijos era impensable estar en un lugar así.
Pero, tras mucha insistencia de sus amigos, el joven accedió a ir, por única ocasión al lugar.
Demetrio y sus amigos bebieron un poco y jugaron cartas en compañía de varias mujeres, entre ellas Agustina.
Rápidamente, Demetrio y Agustina entablaron una conversación.
Pasaron los meses y los dos jóvenes mantuvieron el contacto, hasta que Agustina quedó perdidamente enamorada de él.
Agustina siempre esperaba a Demetrio en la calle Gómez Farías, esquina con la avenida Hidalgo, justo donde ahora está el Gimnasio Nacional.
Demetrio logró dominar a Agustina endulzándole el oído al decirle que dejaría a su esposa e hijos para irse con ella.
El romance creció y se volvió una rutina la espera en la calle Gómez Farías, esquina con avenida Hidalgo, hasta que un día Demetrio no apareció más.
Agustina tuvo paciencia, pero los días se volvieron semanas y tanta espera hizo que la mujer perdiera la cabeza.
Tiempo después, Agustina se encontró con su amado, quien de inmediato la desconoció y le dijo que no quería saber más de ella.
La mujer juró venganza y le pagó a mineros que lo golpearan; sin embargo, la agresión fue demasiada y Demetrio murió.
 Esta noticia fue peor para la mujer, quien no pudo con la culpa y se quitó la vida.
Los años pasaron, la casa de citas se canceló y la horrible historia de amor se borró con el tiempo.
En los años 50, fue que la historia de Agustina volvió a marcar a la calle Barreno, pues un grupo de jóvenes viajaba de noche por esta ruta cuando vieron a una mujer vestida de blanco.
Un poco alcoholizados, los tres jóvenes se acercaron a ella, pero esta desapareció sin dejar rastro alguno.
Pero, al girar la cabeza, se toparon con la mujer, sin rostro ni pies atrás de ellos. Los gritos invadieron el vecindario y con el tiempo fueron más las personas que  coincidían en las aparición de una mujer.

c_leon@imagenzac.mx




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