Tuesday 24 de January de 2017

Alcoholismo y libertad de expresión

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     9 Feb 2011 04:00:00

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¿Tiene o no el Presidente de la República problemas de alcoholismo?
La pregunta tiene mucho fondo. Es trascendente saberlo, por el bien de la República. No se trata de un ciudadano común. Se trata nada menos que de quien supuestamente conduce el timón del país.
La interrogación es delicada en extremo, porque de la respuesta desprenderíanse conclusiones determinantes para la vida nacional. No se trata, se insiste, de la salud de un hombre cualquiera. Ni más ni menos es la salud de quien hace años declaró a los señores del narcotráfico una guerra que ya ha costado a los mexicanos más de 35 mil muertos.
Por el interés de la nación, la Presidencia de la República está obligada a responder, fehacientemente, cuál es el estado de la salud del presidente Calderón. Sería pernicioso que en vez de informarlo claramente, se empeñara en estrategias mediáticas para no llegar a la verdad de fondo.
Lo mismo sería, si en vez de un posible alcoholismo, el Presidente de la República padeciera cualquiera otra enfermedad capaz de inhibir su capacidad para gobernar correctamente.
La situación, luego del escándalo de la semana pasada en la Cámara de Diputados, cuando el legislador del Partido del Trabajo, Gerardo Fernández Noroña exhibió una manta que textualmente decía: “¿Tú dejarías manejar a un borracho tu auto?, no verdad, entonces por qué lo dejas conducir el país…?”, lamentablemente derivó en hechos que de inmediato produjeron un zafarrancho en San Lázaro y días después el despido laboral de la periodista Carmen Aristegui, de su programa televisivo en la empresa MVS.
El prestigio, la reputación ganada a pulso de periodista honesta y comprometida con el país, hizo que el cese dispuesto por la empresa de televisión causara un escándalo que a pesar de sus consecuencias negativas, ha servido para constatar el autoritarismo que se ejerce desde el gobierno federal.
Según se sabe, a Aristegui le fue rescindido el contrato laboral por negarse a pedir públicamente perdón por haber replanteado en su programa de comentarios la pregunta que antes había hecho el diputado Fernández Noroña.
La periodista Lydia Cacho, colaboradora de la cesada, asegura que MVS pretendió obligar a Aristegui a firmar una disculpa que fue redactada en la misma Presidencia de la República. De ser cierto, sería vergonzoso que la empresa comunicadora hubiera claudicado de manera tan abyecta a la libertad de expresión.
Hoy flotan en un ambiente político bastante enrarecido, dos cuestiones de enorme trascendencia: ¿padece alcoholismo el Presidente de la República?. Esto exige una respuesta que no deje lugar a dudas.
La otra cuestión tiene que ver con la libertad de expresión en México: si MVS y la propia Presidencia de la República no aclaran y corrigen cabalmente la situación, se estará perfilando la consolidación de un gobierno totalitario.

*Periodista




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