Saturday 21 de January de 2017

Alerta maxima en todos los frentes

     28 Jul 2012 03:40:00

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LONDRES.- Contrario a lo esperado, los atletas entran y salen de la villa olímpica a su antojo sin ser identificados. Los controles de seguridad son menores, en aras de propiciar un ambiente de apertura y amistad. Increíblemente no hay ningún elemento armado en las instalaciones olímpicas.   Algunos deportistas que se van de fiesta durante la noche, entran en la villa brincando los alambrados para que no quede registro de la hora de regreso, como lo hacen unos atletas canadienses, quienes ayudan a varios jóvenes de otro país a ingresar con sus mochilas. A las 4:30 de la madrugada en el apartamento número uno, Yossef Gutfreund, un juez israelí, escucha ruidos y se aproxima a la puerta que se abre lentamente mientras el cañón de un rifle Kalshnikov se asoma. Yossef se lanza y aprisiona brazo y rifle mientras grita para alertar a sus compañeros de apartamento. Tuvia Sokolovsky, entrenadora de pesas, rompe la ventana y escapa, pero los enmascarados han sometido ya a Yossef y luchan durante segundos con su colega Moshe Weinberg antes de dispararle en la cara arrancándole las mejillas pero no la vida. Es 5 de septiembre de 1972 en la República Federal Alemana. La masacre de Múnich ha comenzado.   Los terroristas obligan a un Weinberg sangrante a que los conduzca a las demás habitaciones en donde duermen israelíes. En el apartamento tres, los intrusos sorprenden a seis deportistas a quienes toman como rehenes. Weinberg intenta otra vez atacarlos y con ello logra que su compatriota Gad Tsobari escape por el estacionamiento. Weinberg se crece y noquea con su corpulencia a uno de los intrusos mientras clava a otro de ellos un cuchillo de cocina antes de recibir más disparos y morir. Los terroristas tienen a nueve rehenes a quienes atan de pies a cabeza en sus habitaciones. Son extremistas palestinos, denominados Fedayin (militantes combatientes), miembros del grupo radical SeptiembreNegro. Exigen la liberación de más de 200 palestinos presos en cárceles israelíes y de miembros de la facción del Ejército Rojo cautivos en prisiones alemanas. El episodio causa conmoción mundial.   La policía alemana ofrece a los secuestradores sumas ilimitadas de dinero y la remoción de autoridades, con tal de que no mueran más judíos en territorio germano a menos de 30 años después del final de la Segunda Guerra Mundial. Las negociaciones fallan. Los extremistas aceptan volar a Egipto. Sin estrategia ni método operacional alguno, las autoridades alemanas intentan una emboscada en el aeropuerto con un plan que sufre cambios incluso mientras está en curso. Un tiroteo y explosiones de granada sellan una masacre en la que mueren 11 deportistas israelíes y cinco terroristas palestinos en total.   La masacre de Múnich durante los Juegos Olímpicos de 1972 cambió las previsiones de seguridad de las competencias deportivas para siempre. Desde entonces los países crearon unidades contraterroristas especializadas y la protección es la prioridad. Las cosas se agudizaron tras los atentados del 11 de septiembre en Nueva York, que cobraron la vida de miles, y los del 11 de marzo en Madrid. Los británicos sufrieron por años los embates terroristas del Ejército Republicano Irlandés y el 7 de julio de 2005, el terrorismo islamista golpeó a Londres con explosiones en el sistema de trenes subterráneos y en un autobús.   De acuerdo con funcionarios de la Policía Metropolitana, los juegos Olímpicos son “el más grande reto de seguridad que hayan enfrentado”. Las fuerzas de seguridad británicas deberán proteger durante 28 días, 304 instalaciones olímpicas que recibirán a 15 mil atletas, que participarán en 771 eventos para los que 11 millones de personas tienen boletos.   El Comité Organizador y las autoridades británicas han encargado la misión a un total de 24 mil elementos de seguridad, incluyendo al menos 7 mil 500 militares.   Londres 2012 es mucho más que el Parque Olímpico de Stratford e incluso más que Londres como ciudad. Adicionalmente a las sedes que se encuentran en otras partes de la Gran Bretaña, también hay que proteger las vías de comunicación, el sistema de transporte que incluye los aeropuertos, trenes, los autobuses, taxis y estaciones. La vigilancia debe extenderse a los hoteles en donde se hospedan aficionados, funcionarios y dignatarios por igual. Las redes de abastecimiento de agua, las fuentes energéticas, el sistema de atención en caso de emergencia, las telecomunicaciones y toda infraestructura conocida como crítica. Hay que proteger a Londres, pero ¿de qué?.   Las cuatro amenazas centrales a la seguridad son las actividades criminales —desde los delitos menores hasta el crimen organizado— las protestas públicas y el extremismo nacionalista así como los llamados peligros no maliciosos, como las pandemias o posibles olas de calor. La cuarta amenaza es la verdadera prioridad: el terrorismo. Perseguir terroristas, prevenir terrorismo, proteger gente y lugares y estar preparados para todo tipo de incidentes son los cuatro objetivos de Cressida Dick, la Comisionada Adjunta de la Policía Metropolitana, también conocida como Scotland Yard, quien es además Directora Nacional de Contraterrorismo Policial. “Para cumplir estos cuatro objetivos estamos coordinados nacionalmente, planeamos localmente, tenemos flexibilidad de acción y actuamos proporcionalmente”, dijo Dick en una reunión reciente con diplomáticos de todas las embajadas con representación en Londres. Bajo el mando contraterrorista se encuentra también el esquema de protección personal a dignatarios y delegaciones.   “Estamos listos, serán los juegos más seguros de la historia”, aseguró hace unas semanas Chris Allison, la Coordinadora Nacional de Seguridad Olímpica. Pero hace unos días las cejas se levantaron. El Ministerio del Interior Británico anunció que incorporaría unos 3 mil 500 militares más a labores de seguridad de los juegos, debido a que la firma privada G4S a la que contrataron para dar protección a las sedes olímpicas, no podría tener listos los más de diez mil elementos prometidos. Desde entonces, el ir y venir de señalamientos, culpas y explicaciones ha fluido. “Todos sabíamos de los problemas de seguridad desde hace siglos”, dijo hace una semana el controvertido alcalde de Londres, Boris Johnson, de filiación conservadora y enemigo político de su correligionario, el Primer Ministro David Cameron.   Hoy se sabe que tanto la alcaldía como la Policía Metropolitana advirtieron desde hace meses al Ministerio Británico del Interior, que la compañía de seguridad privada no estaría del todo lista, pero por otro lado han surgido sospechas y especulaciones sobre si la “verdadera razón” detrás del aumento de efectivos militares es alguna amenaza descubierta que pudiera incrementar significativamente el riesgo de un atentado terrorista. Inevitable pensar en la nota publicada en portada por el diario alemán Der Spiegel apenas este año, en la que se da a conocer que las autoridades de la entonces RepúblicaFederal Alemana, fueron alertadas tres semanas antes por un informante palestino en Beirut, que la operación terrorista que llevó a la masacre de Múnich tendría lugar, sin que las autoridades tomaran medidas al respecto. También se sabe que el Comité Organizador de aquellos juegos encargó a un sicólogo forense la anticipación de los principales escenarios terroristas posibles, para incorporarlos a la planeación de seguridad. El sicólogo habría elaborado 26 escenarios, de los cuales el número 21 describe con escalofriante exactitud los principales hechos de la masacre de Múnich.   El buque Ocean con 800 marinos a bordo está en alerta máxima en Greenwich por lo que acaba de ocurrir. Los aviones de combate Typhon patrullan los cielos londinenses mientras los francotiradores en helicópteros se alistan a disparar. Aviones hostiles que se negaron a desviar su curso se encaminan hacia el estadio olímpico de Londres 2012. Las baterías de misiles tierra aire Rapier están a punto en seis distintas ubicaciones estratégicas, montadas en trailers y vehículos blindados. Los misiles Starstreak descansan en el hombro de sus operadores. Son la tercera línea de defensa contra las aeronaves lentas y pequeñas que se acercan peligrosamente. La decisión de lanzar los misiles recae en la más alta autoridad política. Los procedimientos de evacuación del Parque Olímpico están en práctica, la protección de infraestructuras críticas opera y las tácticas defensivas en tierra van en curso. La Operación Guardian Olímpico concluye con éxito. Han sido ocho días intensos pero satisfactorios para el General a cargo de las operaciones olímpicas, Sir Nick Parker, quien se “prepara para lo peor” con el ejercicio contraterrorista realizado hace unas semanas.   Hoy los atletas están en las villas, los espectadores tienen sus boletos y la seguridad está desplegada y opera en su totalidad. Los terceros juegos en Londres están a unas horas de comenzar. Hoy inician los Juegos en la vida real. Los atletas persiguen una medalla y los policías una sospecha. Ambos quieren vencer a la historia. Buscan que en los Juegos de paz se superen los récords y lo peor se pueda evitar.            


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