Wednesday 18 de January de 2017

¿Almohadazos o guerra de almohadas?

     8 Sep 2012 04:00:00

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Dichos conceptos les pueden sonar similares, pero para efectos de la aportación de hoy son totalmente diferentes. El primero, de “almohadazos”, lo defino como una actividad que forzosamente en nuestra niñez tuvimos que tener al menos una vez en la vida, ya sea entre hermanos, primos o amigos.
En mi caso hubo varias batallas memorables; con mi hermana eran nulas porque salían siempre a la defensa de ella mis papás y, para ser honesto, era muy aprovechado de mi parte. Con mis primos las más fuertes se dieron en casa de mi tía Yolanda y abuelos paternos; debo reconocer por supuesto, que mi primo Roberto era muy bueno, siempre nos ganaba a Gabriel y a mí.
Por otro lado, entre amigos, mi casi hermano Lalo Carrera era una máquina de golpear con las almohadas. A él definitivamente había que tenerlo siempre de nuestro equipo. Para mala fortuna nuestra, en su casa siempre salía una almohada desplumada y terminaba la batalla con la llamada de atención de Lili, mamá de mi amigo.
La guerra de almohadas la vemos en otros sentidos, se da generalmente en los hoteles y siempre se relaciona con el confort que dan las camas a nuestros clientes. Si usted sale con frecuencia y es observador, verá que muchos viajeros traen una maleta muy grande porque les gusta sacar de paseo a su querida almohada. La razón de esto es evitar sorpresas y asegurar en la noche un sueño tranquilo y reparador.
A quien le toca dormir fuera de casa por cualquier circunstancia le aseguro ya peleó con la almohada. Después de probar con las de la cama y los cojines del edredón, el cansancio termina venciéndonos y,  por supuesto, la tortícolis del día siguiente nos acompañará por el resto del viaje.
Ante esto, algunas cadenas hoteleras están implementando un servicio que pinta a ser una solución: una carta de almohadas, para que como en un restaurante el huésped tome a su gusto la que le llene y lo haga disfrutar al 100% de los brazos de Morfeo. Dicho menú es darle la libertad al cliente para elegir su comodidad.
Esto no es poner diferentes variedades, es ubicar en la cama las que vistan de una manera estética la habitación y por supuesto que cumplan con los requisitos de confort que nuestro huésped requiere
Según Jesús Antonio Flores García, director de almohadas Asim de México, en camas individuales se deben colocar de dos a tres almohadas de diferentes soportes, en matrimoniales y queen, cuatro y en King size hasta seis. Encontrar el equilibrio entre el estilo, aromas, olores, tamaños de la habitación, disposición de almohadas y ofrecerle al huésped muchas opciones para su descanso es a la fecha el talón de Aquiles de los establecimientos de hospedaje.
Este empresario afirma que los hombres necesitamos una almohada firme para descansar de lado y normalmente una de soporte estándar para descansar boca arriba. Las mujeres promedio, por otro lado, requieren de una almohada de suave a extra suave para descansar boca arriba y extra suave para descansar boca abajo. Normalmente, dice nuestro experto, con una almohada King size no se puede girar al cambiar de posición, por ello se sugieren las almohadas matrimoniales. La recomendación para una cama ideal, dice, es una combinación de soportes incluyendo dos almohadas naturales y entre cuatro y seis almohadas por cama y por pareja junto con un cojín decorativo.
Una mala almohada es la que tiene un mal relleno, aquella que generalmente se elabora con desperdicio textil, borra o fibras no adecuadas. Estas se pueden ver con volumen cuando se le ofrecen al comprador, pero al usarla se aplastan de inmediato. La almohada se puede identificar según su tamaño, forma y el material con que se elabora y rellena, así como por su estándar, cervical, niveles de descanso, postural, relajante; de soporte extra suave, suave, firme, súper firme y extra firme.
Generalmente ya las condiciones de compra de los hoteles de cinco estrellas a nivel mundial en cuanto a sus almohadas están basadas en lo dicho anteriormente. Aparte que la confección de las mismas deberá de ser con una tela 50% poliéster y 50% algodón de 180 hilos. Las buenas almohadas tienen una vida de tres a cinco años si se siguen al pie de la letra las recomendaciones de lavado.
Espero después de esto hacerles pensar en la correcta definición y diseño de su zona de descanso y por supuesto,  siempre será ideal seguir los consejos de los expertos para lograr dicho objetivo, ya sea en los hoteles o en nuestra propia casa. Para terminar no me resta más que agradecer a María Cecilia Hernández Ocampo por ilustrarme para desarrollar la columna de esta semana. Hasta la próxima.

*Presidente de la Asociación Mexicana de Hoteles y Moteles de Zacatecas (Amhmzac)
rmunozc1970@hotmail.com




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