Monday 16 de January de 2017

Altares, tradición ancestral

Celebran el Festival de la Muerte en el Museo de La Quemada

     2 Nov 2011 03:20:00

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  • Altar tradicional prehispánico. Altar tradicional prehispánico.
  • Estructura de un altar español. Estructura de un altar español.
  • Se mostraron objetos representativos que hacen alusión a la muerte. Se mostraron objetos representativos que hacen alusión a la muerte.
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Se cree que la muerte es el aspecto perecedero y destructor de la existencia.
Nos introduce en los mundos desconocidos de los infiernos y los paraísos, expresa la evolución, el duelo, la transformación de los seres y de las cosas, la separación, el desaliento y el pesimismo, es hija de la noche y hermana del sueño.
Es cierto que no sólo en México existe el culto a la muerte; pero aquí se festeja de una forma única.
Con olores, gustos y amores, es un ritual en el que conviven los vivos y los muertos con humor y respeto, ofrendas y música, alimentos y creatividad que se reúnen año tras año el 1 de noviembre para rendir culto a los niños y el día 2 para homenajear a los adultos.
Así se representó a la muerte del museo de la Zona Arqueológica de la Quemada el domingo pasado.
Se mostró el sentido de la muerte en los pueblos prehispánicos de la región con la exposición de altares típicos tanto indígenas como españoles.
José Luis Núñez Villagrana, supervisor del museo, explicó que los altares de muertos enfatizan la idea cíclica que tienen los pueblos indígenas en relación con el periodo de existencia del individuo, como lo son el ciclo del sol y de la fertilidad, esto significa que la muerte es una transición llena de abundancia y regeneración de la vida.
Los indígenas festejan desde los tiempos prehispánicos con una ofrenda agrícola el 30 de agosto, noveno mes en el calendario de las antiguas naciones y que coincidía con la cosecha del maíz, la calabaza, el garbanzo y el frijol, por lo que se hacía un altar agrícola y no de la muerte.
Después la veneración de los muertos la trasladaron al calendario cristiano, comentó Núñez Villagrana.
Dijo que los altares españoles, mejor llamados carro de la muerte o capilla ardiente, fueron representados en Zacatecas por primera vez en 1582 y el último fue en 1789.
Estos eran dedicados a personajes como a obispos o virreyes de gran poder económico ya que su construcción era costosa por todas las manifestaciones artísticas como arquitectura, escultura, pintura, música, poesía y teatro dedicado a la persona difunta.
“Hay que entender que la celebración del día de muertos sobre todo es una celebración a la memoria, los rituales reafirman el tiempo sagrado, el tiempo primordial, el ritual de las animas que nos visitan es un acto que privilegia el recuerdo sobre el olvido”, expresó Núñez Villagrana.

Altar indígena
El altar indígena estaba compuesto de tres niveles: el cielo, el mundo humano y el inframundo.
Para que sea realmente un altar debe tener un domo en curva que representa al mundo, el cielo se representa por medio de flores amarillas que son el sol. Otro elemento son hilos de color verde, que representan a la lluvia, y el arco y la flecha, que significan el flechamiento del cielo para que sangre y brinde agua dando así el origen a la vida.
En el mundo humano se encuentra lo terrenal y los alimentos que se consumen en la región como mezquite, guajes, tunas, gorditas de maíz y pan, que se cree son regalos del cielo aprovechados por el hombre.
También están presentes los nopales, que significan el duelo de las personas.
En el supramundo se tiene elementos relacionados con el inframundo como las piedras, el musgo, los guajes, que se relacionan con el agua y que va en constante ciclo para generar la vida en el mundo.

Altar español o capilla ardiente
Es un elemento español que su estructura se usaba en exequias fúnebres de personas importantes de la sociedad novohispana zacatecana, constituido por tres niveles: en la parte inferior se colocaba la imagen de la muerte, en el segundo nivel se colocaba la fotografía de la persona fallecida y en el último una vasija con humo es representación del espíritu.
La estructura variaba de acuerdo al nivel económico de las familias.
Se creaban poemas, música y obras de teatro con la vida del difunto, así como figuras del rostro del muerto.




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