Sunday 22 de January de 2017

Amar como Cristo ama

El Día del Señor

     13 May 2012 03:40:00

A- A A+

Compartir:
  • El amor de Jesús por su rebaño es grande. El amor de Jesús por su rebaño es grande.
  • El amor de Jesús por su rebaño es grande. El amor de Jesús por su rebaño es grande.
Imagen de


INTRODUCCIÓN
El domingo pasado hemos contemplado y asimilado, lo que significa estar unidos íntimamente a la persona y a la obra de Jesús.
El símil de la vid y los sarmientos unidos al tronco de la vid, nos hacen entender cómo sin Jesús, Dios y hombre verdadero, no podemos hacer nada tanto en el orden natural como en el de la gracia.
En este domingo queremos ahondar en esa permanencia íntima que nos une con Cristo y que es fuente del despliegue de nuestra vida cristiana y nuestro testimonio válido para que el mundo crea en él y en la redención que nos salva en la verdad, en la justicia y en la fraternidad.
 
JESÚS REVELA Y COMUNICA EL AMOR DE DIOS PADRE QUE SE SELLA CON LA ACCIÓN VIVIFICANTE DEL ESPÍRITU SANTO
La revelación íntima del ser de Dios es el Amor. “Dios es Amor” nos revela San Juan en su primera carta.
El Padre es el principio sin principio de este Amor, que en la unidad del ser divino comparte indefectiblemente con el Hijo y con el Espíritu Santo.
Es un Amor eterno, perfecto e imperecedero.
Por este amor existe todo cuanto ha venido a la existencia en la historia grandiosa del universo en el cual Dios ha creado todos los seres que habitaron e inhabitan actualmente nuestro planeta.
En este mundo, Cristo en el devenir de la historia de la salvación y en la plenitud de los tiempos, ha manifestado y participado el Amor trinitario suyo y del Padre y del Espíritu Santo. Con su tránsito pascual, lleno de amor divino humano, ha predicado la Palabra, la ha avalado con sus milagrosa.
Ha santificado a los hombres con sus sacramentos y los ha conducido hacia los pastos fértiles de la verdad y del bien como el Buen Pastor que da la vida en plenitud y en sacrificio de amor a sus ovejas.
 Por eso la Escritura nos afirma la firmeza y novedad de este amor.
"Vean cuánto amor ha tenido Dios al mundo, al darnos a su Hijo para que por él vivamos”.
 
EL AMOR DE LOS CRISTIANOS ES PARTICIPACIÓN Y COMUNICACIÓN DEL AMOR DE CRISTO
Nuestro amor y entrega como cristianos, el cual es participación y comunicación del Amor de Cristo, debe llenar las almas y los cuerpos de quienes estamos llamados a ser pregoneros de este amor divino humano de Jesús en la Iglesia y para el mundo.
Por nuestro bautismo y demás sacramentos, especialmente la Eucaristía, iluminados por la Palabra de Cristo hecha carne, los seguidores de Cristo y su evangelio, deben brillar en el mundo, a veces tan lleno de odios, divisiones, venganzas, guerras de toda clase y homicidios incontables, como antorchas vivientes que iluminan, dan vida y sentido pleno, a la presencia y a la acción de todos los hombres que construimos la comunión fraterna y verdadera en el seno de la Iglesia como signo del Amor divino, levantado entre las naciones, mientras avanzamos hacia la vida eterna del cielo.
Cristo bien nos dice y recuerda: “Ámense unos a otros como Yo los he amado y en eso conocerán los demás que son discípulos míos”.
 
CONCLUSIÓN
Para terminar, pidamos hoy al Señor que nos llene con su amor. Que este amor en nosotros lleve en su entraña, la donación total a él y a los hermanos: Amor que debe traducirse en paz social, concordia entre todos los hombres.
Amor de misericordia, perdón, tolerancia, comprensión y servicio constante a Dios descubierto en la persona de nuestros semejantes, con especial atención y cuidado para con los enfermos, ancianos, pobres y marginados, los cuales abundan siempre en nuestras ciudades y en el campo.
El tiempo prolongado y tremendamente difícil de la sequía que estamos afrontando, debe ser espacio de verdadera fraternidad, con la cual todos podamos aportar nuestra contribución para crear las condiciones favorables para que nos veamos como hermanos y sirvamos a  nuestros semejantes, alentados con el Amor de Cristo, quien nunca dudó.
Ni se hizo para atrás al darnos su vida entera como Dios y como hombre verdadero en el ara de la cruz y después de resucitado y vuelto así a la vida, seguir dándonos ese Amor que como un sol radiante y bello, no se ha apagado por la muerte ni se apagará  jamás.

*Obispo Emérito de Zacatecas




Lo más leído
Tim Matheson en ¿Quién mató a Reagan?
Gael García, fiel a sus ideales
Una segunda oportunidad para tu basura
Localizan en Luis Moya el cuerpo de un hombre con el tiro de gracia 
Muere Yordano Ventura, pitcher de los Reales de Kansas City 
Se burla Trump de movilizaciones en su contra “¿Por qué no votaron?” 
No es tiempo de revisar el contrato colectivo: Gerardo García 
Desaparece el helicóptero de empresario regiomontano
Renuncia Fidel Herrera a su cargo de cónsul en España 
Mineros brinca al tercer lugar del Ascenso MX 
Aplicaciones


Servicios
$ Dolar
Compra 21.55
Venta 22.05
€uro
Compra 23.09
Venta 23.59

Multimedia



©Todos los derechos reservados
GRUPO EDITORIAL ZACATECAS, S.A. DE C.V.- De no existir previa autorización, queda expresamente prohibida la Publicación,
retransmisión, edición y cualquier otro uso de los contenidos de este portal.




Aviso de privacidad