Monday 23 de January de 2017

Amor y violencia

     15 Feb 2013 03:30:00

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No cabe duda que vivimos en un mundo lleno de contrastes, tan complejo como nosotros mismos y tan difícil de entender la mayoría de las veces.
Resulta imposible concebir  que el hombre desde su origen haya entendido que vivir en sociedad le es necesario y conveniente, pero se empecine en dañar precisamente aquello que tanto necesita.
Vivimos una dinámica en blanco y negro, no hay puntos medios, es bueno o es malo, se aprueba o se desautoriza, se ama o se odia y bajo ninguna circunstancia cedemos, ni siquiera un milímetro, en el terreno de las discrepancias sean de la índole que sean.
La simple antipatía por alguien puede generar innumerables sentimientos negativos hacia esa persona sin siquiera conocerla realmente, somos tan complicados que pretendemos que las personas a simple vista  nos agraden o no.
Viendo así las cosas resulta claro porqué a pesar de proclamar amor y amistad, en realidad vivimos rodeados de violencia, el conflicto está anegado en nuestras relaciones y parece imposible desterrarlo.
Pero, ¿realmente deben ser así nuestras relaciones? ¿No será  sólo un argumento que pretende justificar el que, hasta ahora, no hayamos logrado entender que las relaciones entre los seres humanos no tienen que ser necesariamente destructivas?
La idea original del hombre que decide formar parte de una organización social, era precisamente estructurar y regir una sociedad que pudiera tener una convivencia armónica se trataba de dejar atrás el caos, la barbarie, entonces, ¿qué pasa? Porque pareciera que metimos reversa.
¿Cómo entender una sociedad que destina un día para celebrar el amor y la amistad y meses después conmemora el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres?
O bien, ¿cómo explicar que el día de ayer deseábamos a todos un feliz día del amor y a la vez checábamos diarios plagados de notas rojas que dan cuenta de crímenes y situaciones que reflejan una sociedad descompuesta? Una sociedad en donde lo que menos se aprecia es amor entre quienes la conforman.
Una sociedad en la que niñas se convierten en madres, en donde los padres, encargados de brindar protección a los hijos son quienes los agreden y exponen al peligro, en donde un hombre que provocó la admiración del mundo entero al competir con prótesis en los Juegos Olímpicos, asesina a su novia.
Una sociedad que ya no respeta nada, que no se respeta a si misma ni tampoco a las instituciones, que ya no cree en nada y que cuestiona y descalifica todo, que hasta a la mejor intención le busca la trampa o la finalidad  oculta.
Lamentablemente así es nuestra sociedad, una sociedad de amor o de violencia, no como sentimientos, sino como instrumentos para construir o destruir, como mercancías que circulan en el mercado de la conveniencia para intercambiarse por acuerdos, simpatías, triunfos o caprichos.
¿El precio? Demasiado alto.

*Docente investigadora de la UAZ
angelicavelez@live.com




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