Monday 16 de January de 2017

Anécdotas de un hotel

     11 Aug 2012 04:00:00

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El vivir y crecer en un hotel como es mi caso y con familia hotelera para colmo de males, le da a uno la oportunidad de poder enumerar un sinfín de anécdotas que siempre hacen muy divertidas las reuniones familiares y, si le sumamos a esto la convivencia que me da la asociación con hoteleros de diferentes lugares de nuestro México, podría mencionar los suficientes casos para elaborar un libro.
Afortunadamente para ustedes nuestros lectores, sólo participarán en esta aportación sabatina un mínimo de los detalles que le han puesto  la sal y la pimienta a mi vida en esto de la hotelería.
Creo un buen comienzo sería el describir las vueltas de mi abuelo Raúl del Hotel del Fresno, ubicado en el  centro de Fresnillo, al motel que es el que se ubica en la salida norte. Cuando era niño, la distancia entre uno y otro hotel parecía interminable. Curiosamente ahora están a 10 minutos de camino y muy cercanos. A las 8 de la mañana empezaba  la primera vuelta y el pedido de mandado del restaurante. Generalmente leche, huevo, pan y algunas otras cosas.
La segunda vuelta era a la 1 y media de la tarde con la ropa sucia del hotel para que se lavara aquí en el motel, que era el que tenía la lavandería y, la vuelta final era a las 5 de la tarde con la ropa limpia de regreso para el día siguiente. Eso sin olvidar que a lo mejor se necesitaba algo en el inter.
Pues en una de esas “subidas” de mandado a la famosa camionetita como él le decía, los botones del hotel se equivocaron de vehículo, subieron unos pollos que iban para el motel  en otro auto similar al de él. Al llegar a su destino, el misterio de los pollos desaparecidos era un enigma.
Nunca se supo que pasó con el dueño del otro auto. El truco de magia se resolvió al día siguiente y se llegó a la conclusión antes explicada.  Sólo me queda la duda a la fecha si el dueño del otro auto  se dio cuenta a tiempo,  o el fétido olor de la comida descompuesta le avisó de la equivocación de los muchachos del hotel.
Los hoteles que tienen bares o centros nocturnos tienen también más de una historia que contar. Esta por chusca que parezca y además irreal sucedió un domingo en la mañana. La llamada de despertador al gerente de ese hotel se dio muy temprano ese día. Desde las 6 de la mañana le llamaba uno de los clientes frecuentes preguntándole a qué hora se abría el bar.
El gerente, molesto después de tres llamadas y con la prudencia que una personalidad así debe de tener, le dijo que los domingos no se abría, que hasta el jueves posterior regresaba la actividad nocturna.
Muy consternado le contestó nuestro enfiestado amigo que no podía permanecer en el bar hasta el jueves. Para su mala fortuna, en las copas, el amigo se quedó dormido en el baño y pasó desapercibido por las gentes de seguridad, amaneciendo solo en el antro encerrado y asustado.
Muchas historias se dan con los músicos, artistas, meseros, cantineros, garroteros, etcétera. La historia que sigue ocurrió en una fiesta; un organista local amenizaba una boda. A la mitad de la fiesta misteriosamente se fue para atrás el filarmónico con todo y banco, todos los invitados se percataron y corrieron a su auxilio.
La sorpresa final fue que el susodicho  cayó por los efectos del alcohol y la música jamás dejó de tocar. En su fiesta el tecladista no olvidó de poner el famoso playback. Como ustedes verán en todos lados se cuecen habas.
Otras anécdotas no muy agradables que desafortunadamente pasan en este tipo de establecimientos es cuando un huésped pasa a mejor vida en las instalaciones. Afortunadamente para todos no pasan muy seguido.
Con nosotros hace ya algunos años un cliente broncoaspiró en su habitación. Hasta el día siguiente y debido a la ausencia laboral,  uno de los compañeros de trabajo del huésped vino a ver qué pasaba. En ese momento y por petición de la persona antes mencionada, procedimos a entrar en su habitación y nos dimos cuenta del terrible suceso.
Al final de jornada lo más incómodo para nosotros, que tratamos de hacer que el hotel sea una segunda casa, se dio al momento de avisar a familiares y hacer los trámites legales.
Ojalá con estos relatos haya podido explicar lo maravilloso que es trabajar en un hotel. Pero como en todas las profesiones, la vocación debe estar incluida en la persona que desarrolle el puesto. Como siempre un placer y hasta la próxima.

*Presidente de la Asociación Mexicana de Hoteles y Moteles de Zacatecas (Amhmzac)
rmunozc1970@hotmail.com
 




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