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Aniversario luctuoso

Comparte el cronista biografía del músico fresnillense

     24 Apr 2013 03:20:00

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El pionero del nacionalismo musical mexicano, Manuel María Ponce y Cuéllar vio la luz primera en Fresnillo, el 8 de diciembre de 1882 como a las 11:15 de la noche, siendo el décimo segundo hijo de Jesús Ponce, tenedor de libros de la Compañía Minera Proaño y de María de Jesús Cuéllar, que contrajeron matrimonio en la hacienda de Ajojúcar, Teocaltiche, del vecino estado de Jalisco.
De su numerosa prole, tres hijos nacieron en Aguascalientes, uno en Teocaltiche y los ocho restantes en Fresnillo, siendo el último Manuel María.
La casa de la familia Ponce Cuéllar se ubicaba a un costado del Teatro Echeverría en la Plaza del Maíz, ahora jardín del Obelisco.
El matrimonio Ponce Cuéllar residió 14 años en El Mineral, trasladándose a Aguascalientes al parecer por la pena que les produjo la muerte sucesiva de dos hijos, Pedro Felipe y José Antonio.
Manuel María nunca tuvo noticias de su lugar de nacimiento y su infancia transcurrió en Aguascalientes, donde recibió en 1980 la primera educación musical junto a sus hermanas.
Su talento artístico se manifestó desde temprana edad. A los 9 años compone su primera pieza musical titulada La Marcha del Sarampión.
A los 15 años era organista titular de la Iglesia de San Diego en la capital hidrocálida.
Continúa sus estudios en el Conservatorio Nacional de México. En 1904 se traslada a Europa para proseguir estudios en el Liceo de Bolonia, en Francia. Se capacita en Alemania con el maestro Martín Krause.
En 1909 regresa a México para ocupar la cátedra de piano y de Historia de la Música en el Conservatorio. En 1912 presenta su memorable Concierto de Música Popular Mexicana que escandalizó a los defensores a ultranza del extranjerismo europeo, pero que constituyó un hito fundamental para el nacionalismo musical mexicano, al que se sumaron compositores de la talla de Silvestre Revueltas, Carlos Chávez y José Pablo Moncayo.
Establece con claridad y convicción conceptos respecto a su criterio nacionalista:
“Considero el deber de todo compositor mexicano ennoblecer la música de su patria revisiténdola con el ropaje de la polifonía y conservando amorosamente las músicas populares que son la expresión del alma nacional”.
En 1918 se convierte en el primer director de la recién creada Orquesta Sinfónica de México.
Su permanente inquietud por superarse la permite acceder en 1925 a una beca para perfeccionar su arte aprendiendo composición con Paul Dukas en la Escuela de Música de París, que en el año de 1932 entrega al Maestro la prestigiada Licencia de Compositor.
Regresa a México después de ocho años provechosos en el viejo continente y recupera en 1933 su cátedra de piano en el Conservatorio del que luego es nombrado director.
En 1945 asume la titularidad de la Dirección de la Escuela Nacional de Música de la UNAM y en 1947 es galardonado por el presidente Miguel Alemán Valdez con el Premio Nacional de Ciencias y Artes, que por primera ocasión se entrega a un profesional de la música.
Es el primer músico mexicano cuyas obras se interpretan en el extranjero y sus obras forman arte del repertorio de las prestigiadas orquestas y de los más virtuosos solistas del mondo entero.
Su rica y abundante producción artística, creada entre 1923 hasta su fallecimiento el 24 de abril de 1948, constituye un legado que comprende composiciones para orquesta, música de cámara, conciertos, piezas instrumentales para piano y guitarra y varias canciones mexicanas.
Recordamos la gustadas piezas para piano como Intermezzo, Gavotta, Balada mexicana y Scherzino mexicano.
De las obras para orquesta consignamos Chapultepec, Poema Elegiaco. Inolvidables son las canciones populares Estrellita, A la orilla de un palmar, Marchita el Alma.
Es sorprendente lo poco que conocemos de su extensa y magnífica obra para guitarra, escrita en buena parte a instancia de su amigo el sin igual ejecutante español Andrés Segovia.
Artista de corazón, Ponce se significó como el Apóstol Musical de México y paradigma de sencillez, sinceridad, talento y constante afán de superación. Su herencia musical se sublima con el paso del tiempo y seguimos disfrutando de su excelente trabajo.
En la avenida Hombres Ilustres de Fresnillo se perpetúa su personalidad con un conjunto escultórico en bronce que comparte con otro ilustre fresnillense de la plástica, Francisco Bollaín y Goitia, erigido durante el periodo de gobierno de José Bonilla Robles.
El 24 de abril de 1948 fallece el maestro en la Ciudad de México y en 1952 sus restos se descansan en al Rotonda de Los Hombres Ilustres.
El Palacio de Bellas Artes venera su memoria designando con su nombre su más importante recinto, la Sala Manuel M. Ponce. La Sociedad de Autores y Compositores le otorga el reconocimiento póstumo Juventino Rosas.

*Cronista de Fresnillo




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