Sunday 22 de January de 2017

Atenco, la primera gandería

De toros, vinos y algo más

     13 May 2012 03:20:00

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(ARCHIVO)
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“No te arrugues cuero viejo,
que te quiero pa´tambor”
En nuestro país existen más de doscientas ganaderías de toros de lidia, distribuidas a lo largo y a lo ancho del territorio, pero de ellas una tiene un papel más que destacado en nuestra fiesta brava, se trata de la ganadería de Atenco, de la que haremos algunos breves apuntes.
En 1519 llegaron a territorio azteca el idioma y la religión, pero también llegaron los toros bravos, conformando así un núcleo homogéneo de nuestras tradiciones.
La ganadería de toros de lidia más antigua del mundo, es la ganadería de Atenco, que aún se encuentra vigente y se fundó en el año de 1522 en la hermosa Hacienda de Atenco, asentada en Tenango, Estado de México, en el Valle de Toluca.
Se dice que el propio Hernán Cortés dio a su primo Juan Gutiérrez Altamirano, el poblado de Calimaya y otras estancias, propiedades con lo que se formó la hacienda.
Se dice también que por gestiones del virrey Luis de Velasco, se trajeron 24 toros y vacas de la región de Navarra, del norte de España.
Sin embargo, se ha polemizado sobre la certeza de estos dichos, basados en hechos históricos.
Lo que no representa ninguna duda, es que los primeros en traer ganado a la Nueva España, fueron los conquistadores españoles, encabezados por Hernán Cortés quien en un principio llevó ganado menor a las Antillas y posteriormente a Veracruz.
De esta manera, Atenco vivió sus primeros siglos con reses criollas, siendo sus propietarios los condes de Calimaya, quienes la vendieron a Don Rafael Barbabosa Arzate en 1878, convirtiéndola en una de las ganaderías madre de México.
Al fallecer don Rafael en 1887, su viuda y sus hijos  tomaron las riendas de la ganadería.
El torero Juan Jiménez lidió los dos primeros toros no solo de esta dehesa, sino de México, toreados en el extranjero, el 25 de abril de 1897 en La Habana.
Años después, en 1910, se adquirieron cuatro vacas y dos sementales de la ganadería de don Pedro Romero, y estableciendo su divisa con los colores celeste y blanco, tomados del vestido de la virgen de la capilla de la hacienda, Nuestra Señora de la Concepción de Atenco.
En 1925 se adquirieron toros de San Diego de los Padres y para 1949 la ganadería quedó en manos de Manuel Barbabosa, quien falleció en 1958 heredándola a sus hijos Luis y Gabriel. Diez años después, la ganadería se vendió en 1968 a don Juan Pérez de la Fuente, quien en 1977 agregó dos sementales de don José Julián Llaguno.
Don Juan falleció en 1988 heredándola a sus hijos José Antonio y María del Carmen.
Atenco es un ejemplo del trabajo en el campo bravo mexicano y continúa vigente con su divisa azul celeste y blanco y un símbolo de nuestras tradiciones.
Y…hasta la próxima
rcarballedat@prodigy.net.mx




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