Tuesday 24 de January de 2017

Azul pálido

     8 Jan 2013 04:00:00

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El PAN nunca ha sido (ni será, si la tesis de Gómez Morín se respeta) un partido de masas. Es una institución política de élite, selectiva, tal vez sectaria, y profundamente católica. Está ubicado a la derecha de la geografía ideológica del mundo y su reino tuvo fin después de 12 años de deschongarse en la Presidencia de la República. Se soltó el pelo y se puso a bailar rumba.
Desde su fundación en septiembre de 1939 fue un partido correctamente unido, éticamente fuerte, formador de cuadros políticos críticos al sistema y un lugar donde se alimentaba el debate de ideas. Tuvo varias crisis de dirigentes que lo abandonaron pero nada que lo pusiera en peligro. Fue una escuela de grandes ideólogos del pensamiento humanista en México y la arena de donde salieron brillantes parlamentarios. Un partido de inteligencias colectivas, pero algo le pasó durante los 12 años de Presidencia que terminó en el desastre.
Si en 1994 el PAN tenía un poco más de 100 mil militantes, en menos de siete años, con el triunfo de Vicente Fox Quesada creció exponencialmente hasta superar el millón. Se dice fácil, pero se trata del PAN, donde había exámenes de conocimientos de tesis políticas, análisis de discurso, manejo de plataformas y donde no cualquiera podría afiliarse si se levantaba de buenas. No. El PAN tuvo una serie de filtros que le permitió fortalecerse con militantes auténticos y no la horda de buscachambas que lo poseyó durante 12 años. Ahora ya se van como brincan las ratas del barco que se hunde.
Lo peor es que el transatlántico azul va a una zona donde puede encallar o hundirse. No hay, o hasta ahora no se ve, un líder de la talla de Luis Héctor Álvarez o Carlos Castillo Peraza, que lo saque de la ruta directa a la región de icebergs. ¿Gustavo Madero Muñoz, el actual líder nacional, podría? No tiene la talla ni las ideas ni la inteligencia, pero sí, eso sí, muchas ganas. Y en política tener ganas solamente sirve para ir al baño.
Si la izquierda mexicana sufre de una metamorfosis estridente, brillosa (no brillante) y contradictoria, el PAN palidece cada día más. Tan pálido como el enfermo desahuciado a punto de entrar al quirófano. ¿Quién podría sustituir la derecha, la ideología conservadora, democrática cristiana y humanista? ¿O el país marchará con una derecha coja durante los siguientes años?
Al PAN lo utilizaron los grupos del poder del país desde que el inocentote Vicente Fox se instaló en Los Pinos. Calderón Hinojosa quiso recomponer el camino pero terminó peor y pisoteó el lema partidista “por una patria ordenada y generosa y una vida mejor y más digna para todos”, porque hizo todo lo contrario. Durante seis años más los pusieron a bailar rumba. Ahora sus “dirigentes” se han quedado pálidos, sin rumbo y con muchas ganas de ir al baño.

*Periodista freelance
Director de elhorizontal.com
edgarfelix@elhorizontal.com




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