Tuesday 17 de January de 2017

Becas para la universidad

     23 Jan 2012 04:00:00

A- A A+

Compartir:

A diferencia de lo que sucede con otras naciones que forman parte de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), México es el único país de este organismo multilateral donde el mayor grado de estudios no otorga una ventaja para insertarse en el mercado laboral. Es paradójico, pero quienes cuentan con estudios de primaria o secundaria, tienen mayores posibilidades de encontrar una fuente de trabajo que los jóvenes con estudios universitarios. 

El estudio Panorama de la Educación 2011 de la OCDE establece que el núcleo de adultos con título universitario tiene una tasa de desempleo de 4.4 por ciento. El hecho es que quienes cuentan con educación básica o media superior tienen el 4 y 4.2%, respectivamente. El nivel de formación y su correlación con los salarios y la calidad del trabajo, en nuestro país es, prácticamente, una galimatía. La tasa de desocupación entre los mexicanos con enseñanza superior, en tal sentido, es mayor a la de países como Hungría y Corea, con 3.5%; Luxemburgo (3.7), Eslovenia (3.1) y Eslovaquia (3.9), entre otras naciones.
Son cifras que, de alguna manera, arrojan el estado, o pulso, de las posibilidades que tienen los jóvenes -graduados o no- para insertarse en el entorno laboral, pero el punto álgido, con mayor costo para el país, porque se pierde generación tras generación, es la deserción escolar en el tránsito de la educación básica al bachillerato. Únicamente tres de cada 10 alumnos que cumple con la secundaria concluye el bachillerato. Y si damos una mirada desde el arranque de los niños en la educación básica, encontramos que de cada 100 que iniciaron la primaria, 65 terminaron la secundaria. Al cierre del primer año de bachillerato, el 36% abandonó los estudios.
Desde 1999, la Organización de Naciones Unidas (ONU) ha instado a los estados miembro para que generen estrategias, planes y programas gubernamentales que incentiven la pertinencia de los jóvenes en los entornos educativos. En nuestro caso, la clave radica, en primer lugar, que el Estado mexicano comprometa una mayor inversión en la educación pública para garantizar y ampliar las oportunidades de acceso a la educación en todos los niveles educativos.
En segunda instancia, aún cuando ha señalado que existe un conexión entre el sistema educativo con el aparato productivo, priva el escepticismo. El enunciado gubernamental contrasta con los resultados que arrojan las investigaciones de especialistas en la materia (Az Revista de Educación y Cultura, “Educación Superior: expectativas laborales”, Noviembre 2011). Un significativo segmento de quienes concluyen la educación superior tiene dificultades para encontrar una fuente de trabajo acorde a las competencias, habilidades y conocimiento académicos para los cuales se formaron en las aulas universitarias.  
En cualquier caso, es imprescindible la creación de más espacios educativos y mayores oportunidades para aprovechar la potencialidad de los jóvenes. El enunciado de que el Programa de Crédito Educativo para Estudiantes Universitarios, corregirá y dotará a la educación de un carácter más equitativo únicamente, en tal sentido, sólo se puede tomar como una línea discursiva gubernamental en tiempos electorales.
¿Se cuentan con los espacios educativos para dar cabida a la demanda juvenil para acceder a la educación media y superior? En nuestro sistema en educación media y superior hay contraluces. A la deserción escolar entre la secundaria y el bachillerato, miles de estudiantes que cuentan con las condiciones económicas para continuar sus estudios, ven truncadas sus aspiraciones para continuar estudiando al no acreditar el examen de ingreso al bachillerato o la universidad.
La tarea inmediata del Estado mexicano es elevar la cobertura -con calidad- para dar cabida a la alta demanda estudiantil. En el marco del establecimiento del carácter obligatorio de la educación básica, por ejemplo, en los próximos cinco años el gobierno federal -y los estados de la República- tendrá que invertir anualmente en los próximos cinco años cerca de  60 mil millones de pesos para aspirar a que un 70% de los jóvenes que concluyen (y puedan seguir estudiando) accedan  al bachillerato obligatorio.
Se tiene que invertir en la educación pública; sólo así podrá concretarse la universalización del bachillerato, quizá, en periodo de ocho o 10 años. En el caso de la educación media superior, es prioritario reformular nuevas estrategias o redireccionar planes y programas  como el Sistema Nacional de Tutorías, Educación Vocacional, Construye T. Por un lado, es imprescindible transitar en esa dirección para revertir la ruta de la deserción  escolar. Y ello implica una revisión integral del sistema nacional  de bachillerato.
El fortalecimiento de la educación media y superior pública, bajo esta perspectiva, debe de adquirir un estatus prioritario en la asignación de recursos públicos. Requiere, por supuesto, un ejercicio de reflexión y discusión pública para estructurar una legislación acorde

*Presidente de la Fundación SNTE




Lo más leído
Secuestran a dos hombres en Guadalupe
Se registra accidente múltiple en el boulevard
Aseguran un vehículo robado
Encuentran a un hombre sin vida en Zóquite
Se pasa el alto y choca
El viernes será la Feria del Empleo en Calera
Piden a SRE vigilar proceso de mexicano detenido en Letonia
Se pone agresivo con Tránsito
Por Trump, anuncian cerco a Embajada de EU y bloqueo a puentes internacionales
Peña Nieto anuncia medidas en favor de economía y Pymes
Aplicaciones


Servicios
$ Dolar
Compra 21.50
Venta 22
€uro
Compra 23.05
Venta 23.55

Multimedia



©Todos los derechos reservados
GRUPO EDITORIAL ZACATECAS, S.A. DE C.V.- De no existir previa autorización, queda expresamente prohibida la Publicación,
retransmisión, edición y cualquier otro uso de los contenidos de este portal.




Aviso de privacidad