Sunday 22 de January de 2017

Bichir, el migrante

     28 Feb 2012 04:00:00

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Todos somos migrantes en la vida aunque algunos lo hacen por el Río Bravo o por el desierto para luego convertirse en personas invisibles.

Es un mito o una gran mentira aquello de que se convierten en ciudadanos de segunda en un país que no es el suyo, porque ya traen la categoría de tercera o cuarta desde que nacieron en sus tierras. Si fuera verdad, se quedarían aquí.
Cuando cruzan la frontera, desaparecen física y metafísicamente. No existen y, esto, para cualquier ser humano, puede ser más que el infierno. Lo sabemos de sobra en Zacatecas, lo hemos experimentado directa o indirectamente o, al menos, lo hemos visto o escuchado. Ser migrante ilegal en EU es morirse en vida aunque algunos llegan a cumplirlo, literalmente, durante la travesía.
Es un tema con muchas aristas, con bemoles continuos, imperceptibles, sutiles y esa complejidad del fenómeno social de la migración se trata con mucha inteligencia en la película "A Better Life" (Traducida en México como Una vida mejor) y que es un filón de oro para entender lo que viven nuestros paisanos al otro lado del río, en Estados Unidos.
La historia es medular en la compleja estructura, el guión construido de pequeños diálogos profundos, sutiles, tejen al final una película excepcional para comprender lo que pasa. De ahí que la actuación de Demian Bichir es extraordinaria por donde se le vea.
En realidad Bichir conoce tan bien al personaje que al interpretarlo nos hace pensar que es, en realidad, un migrante. Nosotros los conocemos de sobra, viven en nuestras familias y son tan parecidos en esa forma de mirar, decir las cosas y, sobre todo, de callar. El silencio es la parte del alma del migrante y es el más difícil de interpretar. Bichir sabe callar, así, en la cinta y cuando lo hace nos traslada con los migrantes que tenemos allá.  
De ahí que Bichir, aún y que no obtuvo la estatuilla del Oscar como mejor actor, otorgada al francés Jean Dujardin, sube a una palestra célebre en el cine mexicano con un tema muy sensible para nosotros y más, en Zacatecas. Hay mucho de nosotros en esa película. El zacatecano, por ejemplo, es reservado, como el migrante.
Nuestra forma de arrastrar palabras, del decir y ver la vida está ligada a esa forma de ser. A mí siempre me ha maravillado cómo hablan los campesinos del semidesierto zacatecano, cómo miran, cómo callan, cómo inventan un tiempo distinto, al nuestro, para entendernos con pausas y con pocas palabras. La pausa, una pausa que te lleva a fraguar la tierra en la sangre y esa misma sensación logra Bichir en la película.
Aún sin un Oscar, Bichir es un migrante y, esta categoría, en Zacatecas, es un gran reconocimiento a su trabajo.  Los migrantes existimos en esta tierra, la nuestra, y eso es un premio.

*Periodista
 




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