Tuesday 17 de January de 2017

Calaveras

Periferia: Arte contemporáneo

     2 Nov 2012 04:00:00

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Por el amor de Dios, de Hirst y Papalotes Negros, de Orozco.
Por el amor de Dios, de Hirst y Papalotes Negros, de Orozco.

Una oda al exceso
La idea de jugar con la muerte encierra, en realidad, el miedo. Los mexicanos tenemos la tendencia a decorar y ocultar todo lo que no nos gusta en lugar de enfrentarlo. Pintar calaveras es una forma de convertirlas en otra cosa, y así olvidar la muerte.
En esta actitud se basó Damien Hirst (Inglaterra, 1965) para su obra Por el Amor de Dios (2007). Es una calavera de titanio cubierta con 8 mil 601 diamantes. En la mandíbula se insertaron los dientes originales del cráneo usado como modelo, que perteneció a un hombre de alrededor de 35 años que vivió hacia el siglo 18.
En la frente se colocó un diamante rosa de gran tamaño. Está ahí como una evocación del tercer ojo, como una forma de vincular a esta calavera con la divinidad.
La pieza, considerada uno de los objetos más caros de la historia, ha desatado gran controversia. Se cuestiona su valor artístico, pues no es el resultado del trabajo del autor, sino de joyeros especializados.
Su altísimo precio, de alrededor de 100 millones de dólares, ha sido blanco de ataques. La obra fue comprada por un consorcio donde figura el propio artista, lo que deja dudas acerca del valor real que el mercado le daría.
Puede gustarnos o no. Tal vez carece del valor que tendría una pintura renacentista o una escultura griega. Pero la obra existe. Está ahí, frente al espectador, a la manera de un memento mori para recordarle su muerte, y también para mostrarle lo que puede hacerse cuando se tiene dinero de sobra.

Papalotes Negros
Nada más alejado del diamante, aunque es esencialmente lo mismo, que el grafito usado por Gabriel Orozco (México, 1962) para dibujar un tablero de ajedrez sobre un cráneo humano.
A pesar de ser mexicano, Orozco niega que haya sido inspirado por la tradición del Día de Muertos.
Papalotes Negros (1997) es, en palabras del artista, “un experimento con grafito y hueso... Es una contradicción, en realidad: una cuadrícula en dos dimensiones sobrepuesta en un objeto tridimensional. Un elemento es preciso y geométrico, el otro es disparejo y orgánico.”
La obra se llamaba originalmente Skullpture, un juego de palabras en inglés entre calavera (skull) y escultura. La obra es una reflexión sobre las cualidades de los objetos de arte. Los materiales son naturales, hueso y grafito, pero al unirse dan como resultado un objeto artificial, donde el dibujo convierte al cráneo en un readymade.
Papalotes Negros no tiene una referencia específica que nos permita interpretarla, sin embargo resulta difícil no pensar en la muerte y la decoración de calaveras como rito, enfrentada a las estructuras del pensamiento lógico, representadas aquí por la cuadrícula.
Más sobre calaveras: http://bit.ly/lascalaveras

*Coordinador del Muno
Twitter: @sevendepinole
 




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