Thursday 19 de January de 2017

Calderón: el poder extinguido

     18 Sep 2012 03:30:00

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El poder es la máxima facultad que tiene el hombre para sobreponerse a la voluntad de los demás. Felipe Calderón adquirió esta responsabilidad para desarrollar políticas públicas en favor de la población, curiosamente los partidos de oposición impugnaron este mandato.
Ahora que se va, son sus apoyadores y los nuevos titulares del poder los que le reprochan y le imputan los miles de muertes que han acaecido  por consecuencia de actuar conforme a un deber de su función o por salvaguardar la seguridad de la población, principal objetivo del estado.
Toda vez que Calderón arribó al poder cuestionado a ultranza por las fuerzas políticas de izquierda y respaldado con una fe inquebrantable por el PAN, sus funcionarios, diputados, senadores y gobernadores. Pero son éstos los que han refutado sus logros.
Los casos de Javier Corral y de García Cervantes, connotados parlamentarios han sido muy sonados. Lo que no pudieron regatear cuando el poder de Calderón estaba en su máxima expresión, ahora lo están haciendo cuando éste se encuentra en decadencia.
La responsabilidad del gobierno no es de una sola persona, vivimos en un estado de derecho constitucional en donde se puede presumir un equilibrio de poderes bajo un régimen federal. No hay explicación alguna para señalarle todo a Calderón.
La carta de Javier Corral a Calderón no tenía porque mantenerse en privado, cuando “la cosa pública” le competía a una institución pública o sea al PAN, pedirle al presidente que sacara las manos del partido, no era una carta de amor, que pudiera invadir la esfera íntima de ambos.
Era una misiva que a la opinión pública le competía por su contenido.
Puesto que Calderón está perdiendo fuerza del poder omnímodo que un día ostentó, todo mundo quiere ser leña del árbol caído. En esta tesitura se encuentra Ricardo García Cervantes, quien ha señalado que durante la gestión gubernativa de Calderón prevaleció la corrupción.
Lo increíble de estas posturas es que son vertidas por personas que ocuparon posiciones públicas importantes en el parlamento y en la función pública exterior, siempre postulados por el PAN y mientras éste se mantenía en el poder, todo era amor y armonía, ahora todo es fatalidad.
Así  como el poder del rey se termina, igual se extinguen las complicidades, la hipocresía y los dobles lenguajes de los panistas, se pedía vincular la política a la ética, cuando ellos ligaban la hipocresía con la realidad de país y se rendían al poder del dinero.
El éxito o el fracaso de un gobierno, es obligación de los poderes constituidos, no de una persona, si fallan las instituciones es porque fallan sus operadores. El hundimiento electoral de un partido es compromiso de sus estructuras y de sus miembros.
Así pues no es válido que la corrupción de un país, se le atribuya a un solo gobernante. No es ético cavar la tumba de un partido,  cuando los enterradores son los mismos grupos que han pervivido entre sus escombros.

*Maestría en Der. Constitucional




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