Tuesday 24 de January de 2017

¿Centro Histórico o barrio antiguo?

     21 Sep 2011 04:00:00

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Existen ciudades históricas en ruinas, y por tanto inhabitadas desde hace siglos, registros concretos de las edades del hombre en el tiempo, ejemplos: Petra (en Jordania), Darencuyu en Turquía, Teotihuacán en México o Machu Picchu en el Perú. En realidad son sitios arqueológicos en los que se conservan vestigios de antiguas civilizaciones, ahí se asentaron ciudades relevantes para la humanidad, su valor es infinito, su preservación un deber mundial y su estudio y comprensión un reto permanente.

Además, existen ciudades históricas que permanecen habitadas, la más antigua es Damasco, pero tristemente no es referencial porque su acervo añejo es disparejo, no cuenta con un Centro Histórico proverbial, Roma es de esas grandes ciudades históricas la más emblemática, aunque es una enorme urbe con suburbios modernos conserva buena parte de sus barrios antiguos y las imponentes ruinas imperiales como el Coliseo, el Panteón.
Y todavía hay ciudades maravilla como Venecia y Florencia, Toledo, Praga, Edimburgo, Duvrovnick, Brujas, Santiago de Compostela, Cáceres, Antigua en Guatemala,  Oro Preto en Brasil, etcétera.
En cambio, existen ciudades poseedoras de algún barrio o enclave singurlar por su valor y belleza. La Acrópolis es el magnífico fragmento antiguo de una Ciudad milenaria que por su elevación natural quedó a salvo de la modernidad anodina y caótica de las construcciones del Atenas contemporáneo,  como su nombre lo indica es un conjunto situado en la cima de un montículo rodeado por la ciudad ordinaria, un lunar estético en medio de un conglomerado que no es precisamente notable, el contraste de la Acrópolis con la Atenas circundante a sus pies es una compensación que define la gloria de la civilización helénica invicta (aunque ruítica) respecto de la modernidad insulsa de las construcciones de abajo.
La instalación de la Oficina Regional de la UNESCO en Zacatecas  debería de verse como un reto y un acicate para encauzar los esfuerzos  que garanticen la sobrevivencia de la identidad urbana de la ciudad histórica; hasta ahora el asunto parece -desde la administración anterior- un signo de frivolidad  gubernamental, una conquista, una gran distinción.
Desde el gobierno se cree que esa declaratoria es mágica y que será suficiente para frenar la degradación progresiva del Centro Histórico que vuela para convertirse en un sitio rodeado por cristaleras con vocación de rascacielos y estacionamientos verticales de cemento lo suficientemente grandes y altos como para arruinar el conjunto como el que se alza por las calles paralelas a la Fernando Villalpando.
Algunos creen que la UNESCO es prodigiosa y que lo que toca lo tutela, y la verdad es que no ha sido así la experiencia aún valiosa de su labor en la causa, con todo lo espectacular y deslumbrante que es París, la Ciudad Luz  es y fue también la sede de lo kitsch (expresiones artísticas de mal gusto, que hacen polémicos contrastes), de haber congruencia en el rigor y correspondencia en el afán de la materia la sede de la UNESCO estaría en Lisboa, Estambúl o Budapest y en un edificio que no agrediera el paisaje de esas hermosas ciudades.
Zacatecas era hasta hace poco una ciudad pequeña pero catalogable en esa lista de ciudades relicario o “maravilla” a las que el sentido común llamaba a ponerlas bajo un capelo, ciudades que no sólo conservaban la fisonomía arquitectónica de sus caseríos y monumentos principales, sino el contexto natural, sea el bosque, el río, la mar o los montes áridos que les dan un sentido de ciudad especial asimilada estéticamente a su contorno natural.
En el caso de Zactecas al estar inserta en una cañada semiabierta, el caserío lucía imperturbable bajo la heráldica corona pétrea  del crestón de la Bufa y las virginales faldas de los cerros que encajonan bordadas -entonces- de arbustos y nopaleras, que por desgracia se han fincado con toda clase de agregados contemporáneos, cuartuchos y viviendas amontonadas y colmadas de ventanales y terrazas atípicas que agreden al paisaje del corazón rosado de la ciudad añeja, reducida a lo mucho a un lunar estético entre la maleza anodina de la furia modernista insulsa como la de Atenas.

*Fjacuqa@hotmail.com  
Twitter: @f_javier_acuna
 




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