Sunday 22 de January de 2017

Centros históricos, grandeza de constructores y sabiduría de sus moradores

     8 Feb 2012 04:00:00

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Como las capas del tronco de un árbol, las ciudades ancestrales podrían revelar las edades de las civilizaciones que las fundaron y habitaron; luchar por conseguirlo sería una verdadera aportación de nuestra generación en la era del “racionalismo” y no la bárbara tradición de arrasar las fincas que no hicimos por complejo de inferioridad con los grandes constructores del ayer o por instinto destructivo.

Hace unos días conversaba con un reconocido esteta y me decía precisamente que, a pesar de haber en todas las ciudades históricas cicatrices por caprichos o arbitrariedades, Italia posee según la UNESCO el mayor número de sitios protegidos y eso no sólo habla de la grandeza constructiva de los antiguos habitantes de esa nación, que inclusive tuvo en Roma a la capital de ese descomunal imperio y que dentro de lo que cabe la “Ciudad Eterna” conserva razonablemente una serie de conjuntos y áreas rústicas en un estado envidiable a las muy reducidas zonas de interés de ciudades centenarias como las de México, sin ignorar a Siena como una impecable ciudad museo en la que hasta los tejados están intactos o bien reparados…
Un sitio antiguo bien tratado también evidencia la inteligencia de los habitantes de las épocas recientes, concretamente de las del siglo 19, cuando el furor del “neoclásico envió a los escombros lo anterior, pero más directamente fue en la segunda mitad del siglo 20 la era en que la “modernidad” arrasó con la unidad que la sedimentación arquitectónica permitió en los sitios antiguos que siguen habitados, porque, en el siglo 20 con las alturas de los edificios nuevos y la ampliación de avenidas se perdieron en todas las ciudades barrios enteros, por tanto las que lograron detener la destrucción del conjunto y además emprender la hazaña del rescate como Zacatecas lo hizo en los años 80, resulta desconcertante que en esos casos que, al cruzar el milenio, cuando más incentivos debiera haber para preservar decididamente lo que en otras décadas no se consideraba ya no se diga valioso sino rentable por tales causas, haya señales de una acelerada degradación del paisaje urbano en Zacatecas, mientras por ejemplo es grato ver lo que acontece en Querétaro. ¿Por qué? ¿Es injusto o una irreverencia protestar?
Y frente a la emergencia de detener el desmoronamiento de los sitios, la UNESCO ha salido a fomentar soluciones tibias a la tutela de la dignidad y a la fidelidad de la fisonomía de esos lugares (preservados según declaratorias y las leyes locales que los rigen) y eso, lo hemos visto, va en demérito de sus cualidades.
Se han celebrado al menos nueve encuentros internacionales sobre el “Manejo y gestión de Centros Históricos” en general sus objetivos se basan en medidas de muy largo plazo y supuestos mecanismos de arreglo de los lugares hacia soluciones de sustentabilidad, más no enfrentan el necesario problema de la corrección de los atropellos que han humillado dichos espacios, llaman “revitalización o rehabilitación de Centros Históricos” en vez de asumir la “preservación estable de los sitios salvados y el rescate integral de los lugares salvables”. ¿De qué sirve?
Los planes de manejo y gestión de los centros históricos se fincan en la “rehabilitación” y eso se ciñe a un catálogo de acciones de mantenimiento cosmético, campañas de retirar chicles del suelo, retirar guano de aves, pintar rejas de balcones, y de atrios de templos, reponer estucos y encalar muros, en el mejor caso proteger fachadas con mallas para evitar a las palomas, iluminación, colocación de cámaras de seguridad (que suelen afear), a veces retirar algún toldo desvencijado; sin embargo, suelen dejar incólumes marquesinas postizas, cristaleras y adefesios que podrían arreglarse para evitar desentonar, lo último es hacer peatonales arterias mediante colocación de pisos de cemento, borrando banquetas de baldosas añejas e igualando bajo esa torta de material nuevo la calle rellenando el antiguo canal vehicular como lo hizo el gobierno del Distrito Federal en la avenida Madero en la Ciudad de México.
Si a eso se le llama rehabilitación, el destino de los Centros Históricos es un fiasco, sólo es un pretexto para hacer que el lugar se vuelva visitable y habitable y por supuesto rentable para comerciantes y hoteleros codiciosos a los que les importa un bledo el lugar por eso proponemos que como ocurre con la “extinción de dominio” se legisle una figura similar para expropiar por causas de utilidad pública inmuebles históricos alterados y/o derruir fincas agresivas al conjunto monumentado. Con firmeza y legalidad.
Rehabilitar desde el esquema UNESCO es una fórmula de alcances atenuados que se nulifican si en paralelo se permiten quebrantos absurdos bajo el amparo de soluciones remediales con la modernidad desenfrenada o de salidas y excusas inaceptables. Zacatecas se merece esa oportunidad.

*fjacuqa@hotmail.com
Twitter @f_javier_acuna




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