Thursday 23 de March de 2017

Centros Históricos. ¿Vicios que el tiempo purga?

     2 Nov 2011 04:00:00

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Los detractores de los Centros Históricos señalan que es ir contra la modernidad conservar esos sitios como tesoros, les importa un bledo y se encolerizan por las limitaciones para modificar a su gusto las fincas notables que les pertenecen o si son autoridades  sobre las que autorizan caprichos aún para explotarlas con fines turísticos un deplorable abuso de la propiedad que se torna anticonstitucional. 

Los detractores de los Centros Históricos señalan que es ir contra la modernidad conservar esos sitios como tesoros, les importa un bledo y se encolerizan por las limitaciones para modificar a su gusto las fincas notables que les pertenecen o si son autoridades  sobre las que autorizan caprichos aun para explotarlas con fines turísticos un deplorable abuso de la propiedad que se torna anticonstitucional.
Una tendencia primitiva y constante en la historia  es la de transformar el hábitat,  así las civilizaciones impusieron sus señas de identidad destruyendo las anteriores o reformándolas según sus visiones y luego las modas estilísticas.
La Ilustración impulsó  el interés público por el respeto a los monumentos antiguos con valor estético, se refiere a Goeht pionero su ensimismamiento por Verona su Ciudad, aunque  desde el renacimiento Miguel Angel denominó a Florencia  “La divina” por el esplendor de sus atributos urbanos, tanto los medievales (el palacio y el puente viejo) como los edificios civiles y religiosos renacentistas.  
Tras la era del terror  la Francia se volvió imperial y jacobina, los anticlericales confundieron las ideas con las piedras y arremetieron contra el arte religioso, como en Zacatecas lo hizo el General González Ortega durante el Siglo XIX, el sexenio anterior una gobernante de izquierda abducida por su secretario de turismo entronizó un altar neobarroco en la Catedral  a un costo importante a costa del erario y  para cuyo dorado en hoja se sabe recibió cinco quilos de oro macizo donados por los mineros de Peñasquito Mazapil. ¿Será?
Un viajero argentino dijo hace unos veinte años que Zacatecas poseía una antigüedad moderna (es decir que sus monumentos principales fueron ensayos del furor barroco manifestaciones de la modernidad de ese tiempo) y que  a la vez poseía una modernidad antigua porqué homogénea por el rosado de la cantera como elemento uniforme  ostentaba un compendio de estilos sin choque ni divorcio una muestra de asimilación estética que parecía a la vista y desde cualquier ángulo tan armoniosa como si hubiera sido construida en un mismo periodo y a diseño integral  (de cabo a rabo),esa sensación causaba, así la dibujaron los viajeros eruditos Rondé y Egerton.
Zacatecas mucho antes de saberse un lugar símbolo identitario del México mestizo y castizo, barroco y neoclásico,  hubo de conocer experimentos arquitectónicos traicioneros o en su momento desafiantes a  su composición urbana, por ejemplo, el Teatro Fernando Calderón fue  una “solución Chicago” su altura y volumetría gigantista para la plaza otro ejemplo de un edificio desproporcionado fue el Hospital nuevo -hoy - la sede del Centro de la Cultura y las Artes.
Es curioso no todos los arrebatos del General González Ortega fueron desastrosos, para injuriar a la Catedral ordenó extender la casona -que hoy es la sede del despacho del Gobernador- hasta unirla con el muro catedralicio,  una afrenta ideológica  de la que nació el muy bello callejón de las campanas.
Hay vicios que el tiempo perdona, pero son pocos, otro caso es el de los arcos de apoyo o botareles alzados para reforzar los muros del templo de San Agustín que hoy resultan estéticos, y que en su día fueron chipotes para evitar que la bóveda se viniera abajo como ocurrió con la del templo del convento de San Francisco de Zacatecas; que –por cierto- no faltó quien propusiera se volviera a techar, lo que habría sido un despropósito, el encanto principal de ese conjunto es su calidad ruitica, y en cambio fue afortunado reconstruir las crujías interiores para albergar las colecciones del Museo Rafael Coronel.
Sobre la culminación de las torres de los templos de Guadalupito y Fátima ubicados fuera del perímetro del Centro Histórico a pesar de ser polémica la solución son admisibles dado que se ven desde el  centro y las siluetas de dichos templos son armónicas a la distancia, mucho más gratas  al paisaje urbano singular que los esperpentos recientes: el estacionamiento inmenso de la Calle del Cobre y la imperdonable cristalera del salón de fiestas del Baruqui  que brotaron -sin problema- en complicidad por  omisión inexplicable del  ex alcalde de Zacatecas y el pasmo bovino del gobierno estatal encabezado por la gobernadora y su cuadra de arquitectos y demás agresores del patrimonio cultural de la humanidad.

*Fjacuqa@hotmail.com
Twitter @f_javier_acuna




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