Sunday 22 de January de 2017

Cómo salir de la crisis sin destrozar a la ciudadanía

     2 Mar 2012 03:30:00

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“Esto está mal y se pondrá peor, por tanto el gobierno ha de tomar medidas duras, como la reforma laboral, y hará recortes muy importantes, porque es lo único que se puede hacer”. Este puede ser el resumen de un reciente discurso de Mariano Rajoy, nuevo presidente de España. Pero es mentira. Ni es lo único que se puede hacer ni tal política conseguirá otra cosa que más desempleo, pobreza, sufrimiento y violación de derechos de gran parte de la ciudadanía.
Cuando Inácio Lula fue elegido presidente de Brasil, la reducida población más rica se quedaba con la mitad del dinero del país y dejaba apenas una décima parte a los pobres, que eran la inmensa mayoría. Lula cambió esas cifras. Aumentó el salario mínimo un 62%, y sacó realmente de la pobreza a millones de brasileños. Sacar de la pobreza a tantos millones hizo crecer siete veces el consumo. Y la economía funcionó mejor, Además logró que 45 millones de brasileños tuvieran cuentas bancarias activas.
En seis años la desnutrición de Brasil se redujo un 73% y la mortalidad infantil, un 45 por ciento. Combatir la pobreza y el hambre fue prioridad indiscutible del presidente Lula. Restaurantes populares, programas de lactancia materna, promoción de agricultura familiar, distribución de alimentos a los más pobres, microcréditos, fomento de la economía local, facilitar educación básica y formación universitaria a hijos de obreros.
En 2001, Argentina sufría una larga recesión y estaba ahogada por una deuda pública enorme. La situación acabó en quiebra, aumento del paro y de la pobreza hasta ser los más altos de su historia moderna. La pobreza afectó a más de 52% de argentinos y el desempleo superó el 24 por ciento. Entonces se dejó de pagar la deuda, se devaluó la moneda y se desarrollaron diversos planes sociales desde 2007. El resultado fue una incesante recuperación del país.
Para Julio Gambina de ATTAC, Argentina es un espejo en el que debe mirarse Europa. Suspensión de pagos de la deuda, devaluación de la moneda y programas sociales es también la recomendación del Nobel de economía Stiglitz a la tozuda Europa. Aunque sea más complicado aplicarlo por las restricciones que impone el euro.
Y también en Europa, la ciudadanía de Islandia expulsó a un gobierno corrupto e inútil y encarceló a los responsables de la crisis financiera y del retroceso del país. Islandia se recupera.
Hay otros caminos para enfrentarse a la crisis, por supuesto. Pero en Europa, los mandatarios sólo piden sacrificio; un sacrificio que ellos y sus cómplices jamás hacen ni están dispuestos a hacer.
Los resultados de ajustes y recortes están a la vista: recesión, reducción de la actividad económica, más paro, más pobreza… En realidad, lo que nuestros mandatarios llaman sacrificio es estafa y latrocinio.

*Centro de Colaboraciones Solidarias
    
 




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