Tuesday 17 de January de 2017

Conductas sociales

     26 Jul 2011 04:00:00

A- A A+

Compartir:

Los niños  y niñas tienen que aprender que todas las conductas tienen consecuencias. El fracaso es dejar que los niños y niñas  experimenten las consecuencias de sus actos  ya que esto de hecho  puede malcriarlos,  pero no se requiere disciplina severa o rígida.
Muchos profesionales aconsejan una técnica llamada” tiempo de descanso,” por el cual se retira al niño o niña  de la interacción social de la que goza. Por ejemplo, si nuestro  hijo o  hija  está interrumpiendo a los adultos en una conversación al hablar alto y tirando de alguna de nuestras prendas de vestir, quizás sentimos ganas de detener la conversación y gritarle a nuestro  hijo o hija. Si nuestro hijo o hija  estaba tratando de llamar la  atención, su conducta funcionó, aunque la atención fue negativa.
Cuando ejerzamos  el tiempo de descanso  podemos  decir, “Veo que tú deseas ser incluido en la conversación, pero no estás siendo  amable y cortés. Por lo tanto te tienes que sentar en el otro cuarto por algunos minutos hasta que estés listo para ser amable y  cortés,  entonces la gente hablará contigo.” Una buena medida para calcular el tiempo de descanso es un minuto por año de edad.
Los profesionales han hallado que el tiempo de descanso es más efectivo cuando se retira al niño o niña de la interacción social en vez de castigos  físicos. Le hace bien a nuestro  hijo o hija  ver que se consideran  las opciones disciplinarias. Los padres  y madres  tienen que estar de acuerdo entre sí  y  usar el mismo enfoque disciplinario.
Si  entendemos  la etapa del desarrollo en la que está nuestro  hijo o hija, podemos emplear algunas técnicas: con los pequeños y pequeñas controlar el ambiente, hacer que las cosas en la casa o el patio estén a prueba de niños y niñas y no tendrán que  decir “no” constantemente. El período de atención de una niña o  niño pequeños  es muy corto, en vez de amonestarlos, habrá que remplazar el estimulo ofensivo por uno más apropiado. Con los más grandes que aún no son adolescentes no discutir, dejarlos experimentar las consecuencias naturales de su conducta sin caer en excesos,  hay que establecer  límites razonables y apegarse  a ellos consistentemente en forma gentil pero firme, si no queremos aunque sea de forma  modesta,  elogiarlos  por ponerse su camisa bien, por participar en una conversación de adultos, aunque no haya podido ponerse ni sus calcetines ni los zapatos. No critiquemos  abiertamente los hábitos desagradables, el fastidiar limita la  efectividad. Seamos  firmes, algunos hábitos malos desaparecen solos.
El sermonear hace que su hijo o hija  se sienta avergonzado, inadecuado y resentido. Es más efectivo estar alerta por conductas que merezcan elogios. Déle a su hijo  voz en las decisiones que lo afecten. Si la decisión le parece errada a usted, trate de enfocarse en los sentimientos que hay detrás.

*Integrante del grupo "Voces de mujer", presencia y transparencia




Lo más leído
Aplicaciones


Servicios
$ Dolar
Compra 21.68
Venta 22.18
€uro
Compra 23.02
Venta 23.52

Multimedia



©Todos los derechos reservados
GRUPO EDITORIAL ZACATECAS, S.A. DE C.V.- De no existir previa autorización, queda expresamente prohibida la Publicación,
retransmisión, edición y cualquier otro uso de los contenidos de este portal.




Aviso de privacidad