Saturday 21 de January de 2017

Conoce a El Topo

     21 Nov 2011 04:00:00

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  • Entre los próximos proyectos del taller está el trabajo con cerámica. Entre los próximos proyectos del taller está el trabajo con cerámica.
  • El lugar está a la altura de los mejores talleres del país. El lugar está a la altura de los mejores talleres del país.
  • Iván Chávez y Odín Barrios son quienes se encargan de El Topo. Iván Chávez y Odín Barrios son quienes se encargan de El Topo.
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El Taller de Arte El Topo es un pionero a nivel nacional en el grabado electrolítico, la técnica menos tóxica para hacer grabado en metal, además de que tiene el equipo suficiente para competir con los mejores talleres de gráfica en el país, sin embargo, su maestro en jefe, Iván Odín Barrios, afirma que la fortaleza del taller no radica tanto en lo que puede producir sino en su forma de pensar la realidad como algo que puede transformarse para bien.
“Es pretencioso y todo lo que quieras, pero así es”, afirma Odín bajo la firma convicción de que otro mundo es posible.

Creando el santuario
El origen y desarrollo de El Topo son las mejores muestras de que el taller, ubicado en el domicilio del artista cerca del parque de La Encantada, tiene una mística especial, que es la del tradicional taller de artes y oficios, en el que sus miembros no sólo crean, sino que conocen a fondo cada uno de los aspectos técnicos involucrados para hacer su trabajo.
Uno de los mejores ejemplos de esa mentalidad se encuentra en la pieza fundamental del taller, que es el tórculo.

La máquina que sirve para pasar al papel los diseños sobre metal fue diseñada y fabricada por el mismo Odín en colaboración con el maestro de torno, Saturnino Belmontes.

En lugar de comprarlo, Odín decidió fabricar su propio tórculo, sin tener alguna experiencia previa, para demostrar que Zacatecas tiene los recursos suficientes para desarrollar las artes.

“Por un lado era la convicción de que Zacatecas no estaba limitado, y por otro era la cuestión de no ser ajeno a las máquinas que utilizaría para trabajar”, comentó el maestro en jefe de El Topo.

El tórculo del taller permite imprimir en un formato de hasta 1.50 metros por 90 centímetros, de manera que el tamaño no es una limitación a la hora de producir obra.

Odín pudo montar su taller gracias al Premio Nacional de Arte Joven que ganó en 2006 y que le permitió costear el tórculo y todos los insumos que requiere el grabado como son tintas, herramientas y papel.
También adaptó la azotea de su casa como taller de pintura y consiguió una computadora junto con los programas para elaborar gráfica digital.

Con el premio de 100 mil pesos, Odín pudo haberse ido de viaje, pero en lugar de ello decidió abrir el taller convencido de que el artista necesita un espacio para producir.

“Es una especie de santuario, además abre tus posibilidades como artista recién egresado de la carrera, las que se reducen a convertirte en restaurador, dar clases o unirte a otro taller”, dice Odín, quien de 2004 a 2006 fue profesor de Pintura y Grabado en el taller Julio Ruelas de Zacatecas.

La química del arte
Después de que el taller estuvo montado, el siguiente reto fue abandonar el grabado con ácido nítrico, que es la sustancia comúnmente utilizada para atacar las placas de metal usadas para grabar, pero que tiene efectos perjudiciales para la salud de quien lo maneja lo mismo que para el medio ambiente.

A partir de 2008, Odín y la artista plástica Carolina Parra, quien formaba parte del taller, empezaron las investigaciones sobre el proceso de la electrólisis, que sustituiría la acción del ácido nítrico.
La investigación hizo que ambos detuvieran su labor artística para dedicarse de lleno al estudio de la química y la electricidad para desarrollar una forma menos tóxica de atacar las placas de metal.

En esa acción se volvió a manifestar la mentalidad que predomina en el taller, y es que en lugar de seguir trabajando de manera tradicional se prefirió ensayar con un método experimental que había sido abandonado en las artes pero que empezaba a resurgir en países como España.

Después de un año de investigaciones, el taller sustituyó el ácido nítrico por un sistema de electrólisis que resultó más económico de lo que hubiera sido el equipamiento del taller con los extractores necesarios para contrarrestar los efectos del ácido.
Como sucedió en el caso del tórculo, el tanque y todo el equipo necesario para la electrólisis fueron desarrollados, desde su concepción y elaboración, dentro del taller.
Gracias a esa dedicación, actualmente El Topo tiene la capacidad para generar resultados muy parecidos a los que se lograrían atacando placas de cobre con ácido, pero utilizando la electrólisis y placas de fierro, que son más baratas.

Experiencia de vida
Aunque El Topo no es un espacio público eso no significa que esté cerrado para los interesados en el grabado ya que han sido varios los colaboradores y aprendices que han estado en el taller durante sus casi seis años de existencia.
“Yo no los busqué, fueron llegando, y entonces me di cuenta de que podía producir obra al mismo tiempo que generar empleos”, reconoce el maestro Odín.

Un caso representativo de ello es el más reciente colaborador de El Topo, Iván Chávez, quien es originario de Mexicali, Baja California y conoció a Odín cuando este fue a instalar un tanque de electrólisis en la Universidad Autónoma de Baja California.
Como estudiante de artes plásticas en dicha universidad, Chávez se interesó en el grabado en electrólisis y consiguió una beca para
venir a Zacatecas a aprender la técnica.
El Topo no ofrece cursos ni tiene un aval oficial como centro de formación, pero en cambio ofrece al visitante la libertad de llegar, proponer y experimentar con todas las posibilidades que ofrece el taller, que actualmente abarca la mayoría de las variantes del grabado, así como de gráfica digital, serigrafía y próximamente cerámica.

“El que pasa por aquí aprende a desafiar los límites de lo que parece posible; no es lo mismo que un reconocimiento oficial sino una experiencia de vida”, dice Odín.
La lección de El Topo parecería ser que las posibilidades del grabado son ilimitadas y sólo depende de la dedicación y el ingenio desarrollarlas, lo que representa un desafío a las formas en que el arte se desarrolla en Zacatecas y en cualquier otro lugar.




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