Thursday 23 de March de 2017

Construcción del yo

     24 Feb 2012 03:30:00

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A raíz de un congreso sobre literatura mexicana que se realizará en la Universidad de Texas, en El Paso, y en el que participaré con una ponencia sobre la obra del escritor Mario Bellatin, he analizado un libro realmente fascinante del autor.
Se llama “El Gran Vidrio” y en él se muestra la imposibilidad de dar continuidad a una identidad personal cerrada, única, fija en el tiempo y en el espacio.
Con gran ironía, Bellatin incluye el subtítulo “Tres autobiografías”, pese a que los tres relatos que integran la obra se contradicen entre sí. Además, las historias están narradas en primera persona por personajes sin nombre y sin aquellos aspectos que suelen estar presentes en las narraciones autobiográficas.
En una entrevista, el autor dice lo siguiente: “En 'El Gran Vidrio' hago tres autobiografías. Un libro que ya de por sí es absurdo: plantear tres autobiografías. En una soy un niño que crece en la India, en otra estoy en el medio de un sueño de una líder musulmana y en otra soy hombre-mujer, soy todo al mismo tiempo. Curiosamente esa biografía es mucho más cierta de lo que sería si yo hiciera una autobiografía de la manera tradicional”.
Ciertamente, desde el momento en que se nos da un nombre al momento de nacer, los procesos de socialización buscan que nuestra identidad personal sea monolítica y definitiva; digamos, sin fracturas. Por eso aquellas personas que muestran desdoblamientos de su yo, considerados locos, deben ser recluidos.
Sin embargo, Freud mostró, desde hace mucho tiempo, que hay procesos inconscientes que son inexplicables para nosotros mismos. Como decía el gran escritor italiano Luigi Pirandello: “Pero lo que conocemos de nosotros es sólo una parte, y quizá muy pequeña, de lo que somos sin saberlo”.
Pese a todo, requerimos dotar de cierta continuidad a nuestra identidad para movernos en el mundo y para defender esa parcela íntima que muchas veces es acosada por fuerzas externas, como sucedió en los totalitarismos, donde el nosotros se impuso a los deseos, intereses, anhelos y sueños individuales.
En la actualidad, más allá de los destellos totalitarios que todavía aparecen, el bombardeo mediático es el que busca homologar al individuo para la construcción de un nosotros consumista y anclado al mundo del dinero. A fin de cuentas, los extremos se unen.
Para evitarlos, quizá haría falta estimular de manera constante el diálogo de uno consigo mismo para encontrar el sentido de la propia existencia más allá de las imposiciones externas, pero sabiendo que esa construcción de la identidad personal puede tener múltiples combinaciones posibles. Incluso, utilizando creativamente esa polifonía interna para escribir ingeniosos libros como el de Mario Bellatin.   

*Miembro del Sistema Nacional de Investigadores
 




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