Monday 23 de January de 2017

Conteo rápido, ¿institucional?

     9 May 2012 04:00:00

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Bajo la premisa fundamental de dar certidumbre a los mexicanos y mexicanas sobre el resultado de la jornada electoral del 1 de julio, el Instituto Federal Electoral, aprobó la realización de un conteo rápido. ¿Qué es un conteo rápido? Es una técnica estadística que se utiliza para estimar el resultado de una elección antes de que se den los resultados oficiales a través del recuento de la totalidad de votos emitidos. Se le conoce como  quick count. Se opera a través de la selección de casillas, con métodos probabilísticos, para registrar los resultados de la votación en ellas y estimar el resultado general de la elección.
El  conteo rápido que el IFE aprobó para la elección presidencial, es un mecanismo estadístico que consiste en recopilar los resultados de la elección obtenidos de una muestra significativa de casillas que se instalaron, seleccionadas de manera aleatoria.  Para este ejercicio se  integra un Comité Técnico Asesor con especialistas en la materia que se encarga de definir y verificar el cumplimiento de los criterios para el conteo, así como diseñar la muestra de casillas a tomar como base.
Mediante este mecanismo se puede conocer, con gran rapidez, precisión y confianza estadística, los resultados de la elección. La certeza estadística depende del tamaño de la muestra y de su aleatoriedad. Son ejercicios, usted los ha visto, que realizan las empresas encuestadoras en nuestro país, algunas de ellas financiadas por los consorcios televisivos que van en búsqueda de la primicia de la noticia de quién ha resultado vencedor de una contienda.   Cuando los rangos para dos o más personas candidatas son muy cercanos, es decir en una elección muy cerrada, no se puede definir un ganador por este método y se aplica el principio de too close to call, y no se deben dar a conocer tendencias para evitar la confusión.
El 5 de mayo, la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación resolvió la impugnación presentada por la Coalición Movimiento Progresista integrada por el Partido de la Revolución Democrática, el Partido del Trabajo y el Partido Movimiento Ciudadano, contra el procedimiento de conteo rápido que el Instituto Federal Electoral preparaba para dar a conocer números preliminares de los resultados electorales la noche del 1 de julio. Consideró la coalición de las izquierdas que dicho conteo podría generar incertidumbre y confusión en la población; que la autoridad electoral empleó razonamientos imprecisos para su instrumentación, y a que la ley prevé otro instrumento para obtener información preliminar de los resultados de la jornada comicial, el PREP. En medios de comunicación nacionales y ante la opinión pública, se señaló que la máxima autoridad jurisdiccional rechazó la ejecución de un conteo rápido del IFE y que se vulneró las facultades del propio IFE.
Dos días después, el propio TEPJF aclaró los efectos de su sentencia: que revocó el acuerdo del IFE para que se precisen los mecanismos para la ejecución del conteo, pero que no se niega la facultad del IFE para realizar el mecanismo.
La facultad del IFE para ordenar conteos rápidos se encuentra dentro de las atribuciones del Presidente y el secretario Ejecutivo del Consejo General, establecidas en el COFIPE en los artículos  119 y 125, que faculta al Presidente y su secretario a realizar los procedimientos para conocer las tendencias electorales el día de la Jornada Electoral.
Es importante tener en cuenta las experiencias anteriores. En el año 2000, se llevó a cabo el conteo rápido y se hicieron públicos sus resultados, el entonces Consejero Presidente del IFE, José Woldemberg, apareció en los medios de comunicación dando los resultados; así, se conoció al vencedor y próximo Presidente de la República, los otros partidos reconocieron su triunfo de inmediato, lo que permitió una transición sin incidentes. En la siguiente elección presidencial del año 2006, todos conocemos lo sucedido, la autoridad electoral a través de su presidente, Luis Carlos Ugalde, tomó la determinación de no dar a conocer los resultados arrojados por el conteo rápido, situación que generó la falta de información a la ciudadanía, una confrontación de propaganda y publicidad por parte de las casas encuestadoras y partidos en medios de comunicación. Al final el resultado fue una intensa disputa, el no reconocimiento del triunfo y un ambiente polarizado en la sociedad. La pregunta es si debemos dejar en manos de las empresas encuestadoras y de las televisoras la posibilidad de dar a conocer los resultados, con el riesgo que esto implica (recuérdese el caso reciente de Michoacán), o debemos asistir a un ejercicio institucional.
La transparencia juega un papel trascendental en todo sistema electoral; los conteos rápidos, programas de resultados electorales preliminares, o cualquier instrumento de medición que la normatividad permita, se deben considerar como elementos que abonan a la certidumbre de nuestra Democracia. ¿Usted qué opina?

*Doctora en Derecho y consejera
presidenta del IEEZ
soto@itesm.es
 




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