Saturday 21 de January de 2017

Contra la crisis, solidaridad comunitaria

     26 Dec 2011 03:30:00

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Mientras los manifestantes claman contra Wall Street, la avaricia empresarial y un sistema que, según ellos, está en contra del ciudadano, algunos están probando otra táctica. En lugar de manifestarse o enfrentarse a la policía, tratan de crear alternativas para recuperar la economía.
Al recurrir a la propiedad comunitaria y a la financiación a través de la tercerización masiva, están sacudiendo el sistema.
“Me saca de quicio que la gente critique el funcionamiento de nuestro sistema pero no intente hacer nada al respecto”, declaraba el abogado Ed Pitts, de Syracuse, Nueva York, a The New York Times. Pitts invirtió en una tienda regentada por la comunidad en Saranac Lake cuando los grandes almacenes de la ciudad cerraron en 2002 y pocos minoristas mostraron interés en ocupar su lugar.
Cientos de personas pusieron dinero para abrir Saranac Lake Community Store cuando los residentes se vieron obligados a recorrer 80 kilómetros para comprar ropa interior o sábanas. Las acciones de la tienda, con un precio de 100 dólares cada una, se vendieron a los ciudadanos como una manera de “tomar las riendas” de su futuro y ayudar a la comunidad. Después de casi cinco años, los organizadores alcanzaron su objetivo de 500 mil dólares y la tienda se inauguró en octubre.
¿Han perdido la fe en el mercado laboral? Pili Roseadale, de 43 años, fundó Coffee and Power, una web internacional de intercambio de trabajo en la que la gente ofrece cualquier tipo de tarea, desde coser o hacer la compra hasta la creación de programas informáticos.
La empresa cuenta con una divisa virtual para comprar, vender o contratar tareas como regalos. Los servicios de traducción se venden a 10 dólares por encargo y un mensajero en bicicleta, por 15. Puede que otras empresas requieran un poco más de dinero y contactos, pero prosperan con un éxito a la antigua usanza al ser pequeñas y ofrecer un servicio personalizado.
Conseguir financiación es más complicado para quienes se ven rechazados por los bancos en tiempos difíciles. Pero ello, los empresarios están recurriendo a páginas de financiación comunitaria como Kiva.org y Kickstarter, que solicitan donaciones.
Dario Antinioni, que dirige una asesoría de diseño en Los Ángeles, recaudó más de 36 mil dólares en Kickstarter para financiar un asiento de madera curvada que él mismo diseñó.
Scout Kester y David Lefkowitz pidieron 500 dólares a 2 mil desconocidos en Internet para poder inaugurar Ileven, un bar y restaurante de Nueva York.
Según The Times, los donantes son designados “ocupantes” de por vida, y tienen prioridad en reservas y descuentos. “Dijimos: ‘Vamos a crear algo que pertenezca o sea compartido por los cielotes’”, decía Kester. “Confiamos en ellos, y al final recoges lo que siembras”.
*Centro de Colaboraciones Solidarias
 




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