Tuesday 06 de December de 2016

¿Cosas de expertos o de aficionados?

     27 Jul 2011 04:00:00

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Si las decisiones más importantes para el cuidado de un centro histórico las adoptara un grupo de “expertos”, (...) la conservación de los monumentos, probablemente, el patrimonio universal de la humanidad sería más grande y no se habrían perdido tantas joyas y conjuntos enteros

Siempre hubo y habrá gobernantes vanidosos empeñados en dejar su huella en la arquitectura de sus ciudades, ejemplos buenos y malos abundan: al Rey Carlos III de España lo acusaban de padecer “el mal de la piedra” (durante su reinado emprendió la construcción de numerosos castillos y no había en ello ni congruencia estética ni realismo económico, puro capricho y de mal gusto).

Sin el refinamiento y la visión de Pedro y de Catalina la Grande de San Petersburgo no habría adquirido de manera tan armoniosa la influencia versallesca; Lisboa no contaría con lo que se conoce como los barrios “manuelinos” (al reinado de Víctor Manuel II ) y en México se sintetiza la asimilación del neoclásico, el art nouveau y el belle epoque dentro de la voz: “arquitectura porfiriana”.
Si las decisiones más importantes para el cuidado de un centro histórico las adoptara un grupo de “expertos”: historiadores del arte y especialistas en disciplinas relacionadas con el valor estético, la conservación de los monumentos, probablemente, el patrimonio universal de la humanidad sería más grande y no se habrían perdido tantas joyas y conjuntos enteros.
Aunque parezca un disparate la exigencia de un comité de “expertos” no sería exitosa sin la suma de otros factores humanos: gente ordinaria que sin tener un “expertisse” en esas materias, por vocación y respeto a lo bello y a lo propio, hicieron con su perseverancia y activismo la hazaña de salvar los sitios.
En la conformación de una ciudad influyen tanto aquellas etapas constructivas que le dieron algún tipo de rasgo singular y desde una perspectiva de futuro son tan importantes en el tiempo los creadores de los edificios de cada época como aquellas personalidades que asumen por vocación la ingrata misión de persuadir a gobernantes y propietarios de evitar demoliciones o de elevar fincas o de ambas cosas a la vez para proteger los sitios ante las constantes provocaciones que la modernidad -especialmente después de la segunda guerra mundial- ha generado con las nuevas dimensiones y los materiales que emplean los arquitectos de nuestros tiempos.
Grandes y reconocidos arquitectos en vez de hacer reformas a encargo de gobernantes, han causado daños importantes a los conjuntos, Manuel Tolsá refinó con con toques neoclásicos las fachadas de las Catedrales de la Ciudad de México y de la de Puebla aspecto que ha sido valorado por los críticos como favorable, sin embargo, empañadas quedaron las bondades de sus aportaciones a los exteriores de las Catedrales, por las acciones en los interiores de esos templos y de muchos más, con la sustitución de los retablos barrocos de maderas doradas, oleos e imágenes de bulto, arrancadas para poner en su lugar frías estructuras neoclásicas, pilastras recubiertas con mármoles.
Malraux ordenó limpiar la patina de los edificios de París generando con ello una de las más grandes reacciones de desaprobación. París precisamente ha sido un laboratorio en el que las diversas corrientes de la estética han querido experimentar con soluciones muchas de ellas discutibles, un caso grotesco es Montparnasse, otro el Centro Geoerge Pompidou y el de la solución de las pirámides de cristal del Louvre de Luis Pei indudablemente para muchos decisiones controvertidas.
Pero cuando se trata de ciudades relativamente pequeñas que ofrecen un panorama homogéneo y armonioso por las proporciones de sus fincas y monumentos las soluciones estridentes o rupturistas adquieren mayor gravedad y por consecuencia mayor nivel de opción, pensamos en el caso de alguna agresión absurda (experimentalista) en Dubroknic, Segovia, Edimburgo, Brujas, Florencia o Venecia, entre otras ciudades emblemáticas y maravillosamente conservadas.
Zacatecas y sus tesoros preocupa a no pocos, muchos de los interesados en cuidarla no somos expertos pero si podemos exigir que las intervenciones en el conjunto sean pulcras y atinadas, seguiremos aportando historias de rescates afortunados y de pérdidas lamentables, inevitablemente señalando a los héroes y a los villanos de tales episodios.

*Fjacuqa@hotmail.com




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