Friday 20 de January de 2017

Cristo es el buen pastor

El Día del Señor

     15 May 2011 03:40:00

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INTRODUCCIÓN
Estamos celebrando la Cincuentena Pascual. Hoy es el cuarto domingo de este tiempo que llena de gozo y gratitud a la Iglesia con la presencia de su Señor resucitado.
El cirio pascual, símbolo de Cristo como luz de resurrección, arde sereno inundando de fe y devoción a todas las comunidades de la Iglesia en el mundo.
Este domingo nos presenta la figura de Cristo como buen pastor de sus ovejas.
Esta realidad expresa las relaciones que existen entre Cristo y sus creyentes, que lo siguen como Señor y Mesías; como principio y fuente de salvación en el espacio y en el tiempo de nuestra historia que se abren, por voluntad divina, a la eternidad en la cual Cristo será reconocido y alabado para siempre, como el buen pastor que dio su vida por las ovejas.

LA FIGURA DE CRISTO, EL BUEN PASTOR
En la cultura semita, desde muchos años atrás, la vida pastoril es propia del modo de ser y vivir de los pueblos orientales dedicados al pastoreo y siempre caminando como pueblos nómadas.
Esta cultura propia de la vida del campo puede no ser entendida por nuestra sociocultura urbana.
Sin embargo, es fácil entender lo que es un pastor que cuida, protege, alimenta y conduce a las ovejas.
La parábola del buen pastor referida a Cristo, nuestro Salvador, Señor y Mesías, siempre ha sido, es y será un modo sencillo y claro en el modo de enseñar de Jesús a los suyos que creen en Él.
Su enseñanza acerca del Reino de los Cielos se desarrolló continuamente a base de comparaciones que todos pudiésemos comprender, especialmente los sencillos y sin mucha preparación.
He aquí la manera sabia y profunda con la cual Dios se ha dignado adoctrinar a los suyos para que puedan acceder a la conquista del Reino prometido.
En este domingo llamado del buen pastor, debido a los textos bíblicos que se proponen, Cristo se autodefine como “la puerta del redil” de sus ovejas.
Al leer y escuchar el evangelio de San Juan podemos ver y entender, con ayuda de la gracia divina, que Jesús es el buen pastor, quien como puerta, tiene el poder y la facultad de hacer que sus ovejas entren y salgan para alimentarse con pastos abundantes y jugosos que dan vida, y también para hacer regresar al rebaño al aprisco o redil.
No es un salteador que se brinque por las bardas para robar y matar. Llama solícito por su nombre a cada una de las ovejas... camina siempre delante de ellas y lo siguen porque conocen su voz y desconfían de voces extrañas.
Está dispuesto a dar la vida por sus ovejas, si es preciso. Va en busca de las ovejas perdidas para llevarlas de nuevo al rebaño y al redil.
Ante los peligros de ladrones y salteadores, las cuida con firmeza y amor hasta dar su vida por ellas. Ayuda para que conduciéndolas lleguen a comer en pastos sanos y abundantes.

JESÚS, EL BUEN PASTOR, QUIERE EL AMOR Y EL SEGUIMIENTO FIEL DE SUS OVEJAS
Jesús, el Hijo de Dios hecho hombre, el que ha dado su vida por los hombres para rescatarlos de las tinieblas del pecado y de la muerte, de las insidias y acechanzas del demonio, y de la caducidad y fragilidad humanas, dando su vida por todos, ha mostrado el inmenso e infinito amor por sus hermanos.
A ellos llama y conduce por los caminos de su evangelio para obtener la comida y la bebida que son su propio cuerpo y su propia sangre, como los pastos abundantes y sabrosos que dan sostén y fuerza para tener vida en abundancia.
Amor con amor se paga. Esa es la razón por la cual los hombres deben corresponder al amor de Cristo, Señor y Mesías.
¿De qué manera? Teniendo los oídos bien abiertos para escuchar siempre la voz reconfortante y segura del buen pastor; siendo fieles al pastor de sus almas, manteniéndose unidos a Él sin desfallecer jamás; conociendo y haciendo propio el evangelio de la verdadera vida y del amor.
Ser de Cristo, el buen pastor, es entregar la propia vida, a semejanza suya, en servicio a los pobres, a los desamparados, dando testimonio limpio y convincente de la fe que profesamos.
También, promoviendo la paz, la fraternidad, la concordia y el buen entendimiento a base de practicar la justicia y respetando los derechos propios y de los demás.
Asimismo, salvaguardando y acrecentando la seguridad y la acogida que podamos darnos unos a otros... con todo esto y mucho más, entonces perteneceremos al rebaño de Cristo y Él será ahora y para siempre nuestro buen pastor, quien nos conduce seguros con la gracia de su Espíritu a la casa del Padre por toda la eternidad...

*Obispo Emérito de Zacatecas
 




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