Monday 23 de January de 2017

De canes, canallas y canarios

Horrografías

     25 Jun 2012 03:20:00

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Si esto es zuela, la prenda donde se pone es... ¿sapato? (Foto: Cortesía)
Si esto es zuela, la prenda donde se pone es... ¿sapato? (Foto: Cortesía)

Será el mejor amigo del hombre, pero hasta la fecha nadie sabe de dónde viene la palabra “perro”. Se cree que tiene que ver con su gruñido o porque se les llamaba con algo así como un “prrr”, pero solo son teorías que nunca se han podido comprobar.
La palabra “perro” comenzó a usarse en el siglo 12. Antes de eso, el vocablo que se utilizaba era “can”, que actualmente solo tiene un uso poético o como sinónimo en casos desesperados.
“Can” viene del latín “canis”, de donde deriva “canalla”, y del griego “kynos”, que dio origen a “cínico”, dado que ambos, se supone, se comportan como perros.
El vocablo “can” le dio también su nombre a las Islas Canarias debido a que el rey de Numidia, Juba II, las visitó en el siglo 1 y le llamó la atención el hecho de que había muchos perros.
Así que llamó a una de ellas, en latín, “Insula Canaria”, es decir, Isla de los Canes. La palabra “canaria” está formada por “can”, a la que se agregó la terminación “aria”, una partícula que usamos para formar vocablos que indican un conjunto numeroso, como pasa con “herbolaria” y “delfinario”.
Esa isla hoy se llama Gran Canaria, y con el tiempo, el nombre que le dio Juba II quedó para todo el archipiélago: Islas Canarias. Luego resultó que en ellas también predominaba cierta clase de pajarillos muy lindos y trinadores, a los que llamaron “canarios”.
De “can” deriva también la palabra “cancerbero”, con la que nos referimos coloquialmente a un portero o guardia que es brusco y maleducado. Nos quejamos y decimos que parece cancerbero.
En la mitología griega, Hades, el dios del inframundo, tenía un perro de tres cabezas que le custodiaba la entrada y se llamaba Cerbero, que a su vez significaba demonio. Era, pues, el Can Cerbero.
La huella dejada por “can” se ve también cuando nos referimos a nuestros colmillos como “caninos”, o cuando hablamos del “canódromo”, donde compiten los galgos, o cuando sacrifican a un perro con estricnina, también conocida como “matacán”.
Otra curiosa relación perro-hombre está en la palabra “escuintle” o “escuincle”, que viene del nahua “itzcuintli”, que significa perro sin pelo, y de ahí la asociación con los niños.
Terminemos con algo de vocabulario perruno: para expresarse, el perro ladra; si se queja, es un gañido; si amenaza, un gruñido; si está triste, un aullido, y si te muerde, es una tarascada.
A un conjunto de perros se le llama perrada o perrería, y si son de caza, entonces es una jauría.

Antisinónimos
Docto, sabio y erudito no son lo mismo.
Docto es el que sabe mucho de tanto estudiar un tema, de ahí la relación con las palabras docente, doctor, doctrina y documento.
El sabio también es muy estudioso, pero además, es observador y talentoso; es el que sabe. El erudito es el que conoce mucho de varios temas, pero sin mayor análisis.
En pocas palabras, el docto entiende un libro, el sabio lo demuestra y el erudito te dice el título, el autor y el año de la primera edición.
Y a propósito de sabios, igual se puede escribir “sabiondo” que “sabihondo”, de preferencia esta última.

Consejillo
Después de la sílaba “tur” siempre va una “b” y nunca una “v”: disturbio, perturbación, turbante.


@horrografias
 




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