Friday 20 de January de 2017

De mal en peor

     3 Oct 2012 04:00:00

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Hace 30 años ni la más recalcitrante derecha hubiera soñado con una reforma laboral como la que ahora está a punto de aprobarse.
Tres decenios de neoliberalismo trajeron tal desastre que hoy parece no asustar el grave retroceso en derechos laborales y sociales que está por legalizarse. Finalmente el salinismo casi logra su objetivo: un gran país maquilador de mano de obra barata y prácticamente sin derechos laborales orientada al consumidor extranjero.
¿Mercado interno? En el mundo globalizado nos toca ser obreros de manufactura barata y competitiva.
El mercado interno será sólo de subsistencia; escaso consumo pero mucha exportación al primer mundo. Habrá divisas pero ni siquiera entrarán al país, se quedarán en bancos extranjeros y en las matrices de las corporaciones que ahora sí vendrán para aprovechar a quienes trabajarán por hora y con sueldos miserables. Apenas sobrevivir para producir.
A esta situación conduce a México la reforma laboral. Alguna barnizada tal vez darán en el Senado a la iniciativa calderonista para ocultarle algo de su crueldad: todo a favor de los patrones, nada a favor de los generadores de la riqueza.
¿Y los sindicatos corrompidos? Intocables. Qué exotismo pretender democratizarlos y que haya claridad en el manejos de las cuotas sindicales. Nada de eso. Seguirán la ruta conocida: traición y explotación de sus representados; colusión con las empresas, el entreguismo total.
La derecha se impuso; le ganó la partida a la izquierda más vulnerable, acomodaticia y desarticulada que se haya visto.
En tanto, en Zacatecas no habrá candidaturas independientes. No quieren soltar el mango de la sartén. ¿Se volvería a votar por quienes impulsaron y aprobaron la reforma? Se preferiría a ciudadanos ajenos a los partidos y al poder. Sería el fin de la actual clase política.
Y aquí cada día la violencia la tenemos más cerca. Pocos, muy pocos deben ser quienes puedan decir que no conocen o conocieron a alguien que no haya sido víctima de extorsiones, de secuestro o de asesinato. La multiplicación de soldados y policías federales no frena la violencia; al contrario, crece de manera proporcional.
En todo el país, en cuanto a delitos del fuero común, basta saber que el año pasado en 9 millones 261 mil 721 hogares hubo víctimas de uno o más delitos, y 18 millones 675 mil personas los sufrieron; es decir, 24.5% de la población.
Pero lo peor es que de un total de 22 millones 389 mil 492 delitos cometidos, 91.6% de ellos de no fueron denunciados o no hubo averiguación previa.
El Estado en descomposición se convirtió en señorío de impunidad, injusticia y corrupción.

*Periodista




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