Sunday 22 de January de 2017

Decálogo del turismo responsable

Trotamundos

     26 Jan 2013 04:00:00

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En el transcurso de mi tiempo como columnista para este diario, he tratado de dar una óptica diferente de diversos lugares en el mundo y de sus principales atractivos. Hemos podido disfrutar de relatos de lugares que me han llamado la atención y también la manera de operar de las empresas dedicadas a la prestación de servicios en gran parte del mundo. Su ética, administración, formas de comercialización, trabajo, etc.
Hasta el momento hemos sido críticos de los servicios y sus prestadores, pero nunca había tomado en cuenta la actitud que debemos tomar nosotros como viajeros. En la actualidad el hacer turismo requiere de responsabilidades por parte nuestra y para muestra les mencionaré varios casos. ¿Cuidamos el agua en los lugares que visitamos? ¿Somos responsables con el manejo de la basura? ¿Respetamos usos y costumbres locales? Estos cuestionamientos, entre otros, por sencillos que parezcan, son los que los viajeros rompemos con más frecuencia en nuestros  recorridos.
Como hotelero he visto en innumerables ocasiones a los clientes lavando sus autos con las toallas del servicio o limpiar los zapatos con las mismas, detalle que las deja inservibles, tirar el agua sin pesar, prender todas las luces de la habitación sin necesidad, etc. Todo esto con la excusa de que pagan por un servicio. Para los que no lo sepan, esto no es cuestión de dinero, es cuestión de principios y de conducirse con responsabilidad. Desafortunadamente en muchas de las zonas del norte de México el agua se está haciendo tema de seguridad nacional y como ustedes saben, la generación de energía eléctrica contribuye al calentamiento global.
Para las personas que piensan salir de viaje en este año, me gustaría sugerirles el decálogo de turismo responsable que a continuación expongo.  Este tipo de viaje es muy importante porque protege y mejora las oportunidades del futuro y se da de la siguiente manera:
1. Todos los lugares a donde viajamos conservan una historia, una cultura y unos valores naturales y propios. Debemos informarnos sobre ellos, de forma que nuestras actitudes y conductas no provoquen perjuicios sobre los mismos.
2. Si elegimos un establecimiento turístico que haya adoptado medidas para reducir el impacto en el paisaje y en el medio ambiente (arquitectura tradicional, ahorro en el consumo de energía y agua, transporte colectivo de los huéspedes…), podremos contribuir a desarrollar e incentivar este tipo de iniciativas.
3. Elige recorridos a pie, en bicicleta o caballo. Las rutas en quad, motocross o 4×4 provocan la erosión del suelo, además de contaminar acústica y atmosféricamente. Recurre al tren o al autobús en lugar de al coche. Fomenta el turismo de proximidad. Seguro que a menos de 150 km de casa hay un importante número de lugares interesantes que no conoces.
4. Fomenta el ahorro de agua.
5. Genera menos basura. Rechaza productos con envoltorios y envases innecesarios y sugiere a los establecimientos turísticos el empleo de envases reciclables.
6. Si consumes productos naturales de la zona, además de disfrutar de la auténtica gastronomía local, contribuyes a las economías familiares y a la supervivencia de un auténtico turismo rural con un uso del suelo compatible con la conservación del medio ambiente. Elije regalos entre la artesanía local. No adquieras plantas ni animales, ni vivos, ni muertos.
7. Visita zonas naturales protegidas y reservas. Se crearon para preservar lugares y especies de gran valor ecológico y en muchas ocasiones en peligro de extinción. La mayoría de ellas cuentan con centros de acogida e interpretación que proporcionan las orientaciones necesarias para valorar su importancia. Mantén las distancias con la fauna para no interferir en sus hábitos.
8. Apuesta por vacaciones solidarias. Contacta con alguna de las ONG que organizan este tipo de viajes.
9. Senderismo, rutas en bici, piragüismo, navegación, escalada… opta por actividades de escaso impacto en el entorno. Y no olvides el turismo cultural.
10. Las vacaciones son una buena oportunidad para educar a los hijos en el respeto hacia la naturaleza, las personas y los pueblos.
Ojalá antes de comenzar la lectura de este párrafo, ya hayan revisado dos veces los puntos antes mencionados y, por consiguiente, mi pregunta obligada hacia ustedes es si ¿en realidad habían pensado o tomado en cuenta de esta forma algún recorrido? Sin temor a equivocarme y, sin menospreciar ninguno de los puntos del decálogo el primero es el más importante, ya que pone por delante el respeto a los demás.
Posteriormente acomodaría los de la cultura del ahorro de recursos y el respeto al medio ambiente; y para terminar, culminaría con el de la educación a los hijos. Parece ser que nadie contempla que la calidad en las generaciones entrantes determinará el éxito de nuestro México en un futuro.
Para terminar no me resta más que invitarlos a que viajemos responsablemente, es absurdo imaginar el tiempo que se invierte en la planeación de las vacaciones y lo que se puede perder por una tontería o irresponsabilidad en tan solo un segundo. Comportémonos como debemos siempre y les recuerdo que el pago de un servicio no incluye la humillación, exceso  o abuso de las personas y objetos que están inmiscuidas en el mismo. Muchas gracias por su atención y hasta la próxima.

*Presidente de la Asociación Mexicana de Hoteles y Moteles de Zacatecas (Amhmzac)
rmunozc1970@hotmail.com
Twitter: @rmunozc1970




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