Tuesday 24 de January de 2017

Del PAN al PRI; transición crítica

     31 Jul 2012 04:00:00

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La estabilidad social es inversamente proporcional a la satisfacción social. Cuando los precios de los productos básicos comienzan a ascender los gobiernos entran a un terreno que podría convertirse en un polvorín de inconformidades.
La gasolina aumenta cada mes, como una de las medidas del gobierno (aplicada desde el gobierno de Ernesto Zedillo Ponce de León) para evitar la espiral inflacionaria, pero cuando se tocan los precios de los alimentos como el pan o el huevo, el panorama se torna sombrío para gobernantes y gobernados.
Hay un alimento clave que constituye la dieta básica de la sociedad: la harina, porque es el alimento principal de la sociedades, y cuando este producto se incrementa los problemas crecen para los gobiernos.
Robert Darnton lo describe con precisión en "La Gran Matanza de Gatos y Otros Episodios en la Cultura Francesa", que trata de la situación previa a la revolución francesa, o cualquier otro ensayo realizado en los años previos a la revolución mexicana de 1910.
La harina ha subido poco más de 20% en estos días y es una sacudida brusca a la estabilidad social.
A la situación poselectoral inestable del país se suma también la creciente inconformidad social por la carestía de los alimentos básicos. Es decir, la transición que vivimos ahora desde que el PAN perdió la Presidencia de la República, los escenarios entran a un punto crítico en los político y en lo social.
El equipo de trabajo del próximo Presidente de México, Enrique Peña Nieto, saben de las dificultades que se avecinan y han comenzado a operar para mitigar los efectos.
Por un lado, cada flanco abierto por el excandidato inconforme, Andrés Manuel López Obrador, con los resultados han sido diagnosticados y se han tratado de sofocar en el terreno político, mediático y legal, como ocurre ahora con la petición para declarar un gobierno interino. Pero, a esta situación se suma con bajo perfil una cascada de aumentos de precios en los alimentos de la sociedad que seguramente tendrán consecuencias a corto y mediano plazo.
El priísta Enrique Peña Nieto no recibirá una Presidencia de la República sobre hojuelas de miel; por el contrario, heredará dos bombas de tiempo. Una, que ya le estalló el 1 de julio y que hasta ahora ha podido sofocar o mitigar desde varios frentes y, la otra, que pega directamente en el estómago de los ciudadanos que será más difícil estabilizar por la serie de intereses de los grandes consorcios que controlan alimentos y servicios.
Nada fácil para el nuevo equipo de gobierno priísta. Lo más lamentable es que controlar cualquiera de los dos factores, político o económico, no podrá hacerse a mediano o corto plazo, cuando la sociedad mexicana espera que todo cambie desde el dos de diciembre. Es decir, la transición crítica que se avecina, en la que nos encontramos desde ahora, será todo un reto para el nuevo Gobierno Federal.

*Periodista




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