Thursday 23 de March de 2017

Democratizar la comunicación, urgencia ciudadana

     26 Mar 2012 04:00:00

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TRADICIÓN AUTORITARIA
El viernes pasado en el noticiero televisivo de Joaquín López Dóriga se publicó en un breve reporte la historia del robo a los exbraceros que desde los años 40 del siglo pasado hasta  1964 fueron contratados en los campos agrícolas de los Estados Unidos en el marco de un convenio entre los gobiernos de aquel país y el nuestro en el cual se pactó la retención del 10% de los ingresos de cada trabajador para constituir un ahorro que se le devolvería posteriormente.
La nota consigna que dichos fondos nunca llegaron a sus legítimos propietarios  y termina por informar que el Gobierno Federal ha liquidado esa deuda, sin aclarar que el gobierno nunca intentó siquiera averiguar quiénes fueron los ladrones, mucho menos evitar hasta donde fuera posible la impunidad. Tampoco aclara la información televisiva que a los exbraceros se les pagó la misma cantidad, como si todos hubieran trabajado por el mismo tiempo y conforme a igual salario.
Estamos ante un caso representativo del periodismo que prefiere historiar un problema cuando se considera que ha dejado de serlo, pues las luchas de los exbraceros jamás recibieron la atención de una buena parte de los medios de comunicación  y no pocos atendieron el asunto como problema de vialidad o insultaron a los esforzados exbraceros como manipulados por intereses ajenos a los de ellos. Ahora que Felipe Calderón se “para el cuello” con el tema, muchos medios lo abordan por primera vez.


REZAGO ÉTICO, PROFESIONAL Y POLÍTICO
Hacer periodismo a “toro pasado” es una vieja tradición que retrata el sometimiento al poder temporalmente encarnado en los gobernantes en turno, para aniquilarles la obra y la honra cuando dejan de serlo, el daño que semejante tradición ocasiona va más allá del  círculo de la clase gobernante activa y en receso.
Pasa el tiempo y sigue la  práctica  de  ocultamiento deliberado de lo que pasa hasta que el problema se agrava o hasta que deja de ser problema.
Entre más difusión tienen las causas legales, legítimas y sentidas, menos actos de los que estorban el tráfico se necesitan, el que grita es porque siente que no lo oyen, la exclusión de la protesta social de la agenda informativa se refleja en mítines, marchas y plantones.
Estas reflexiones tienen su origen en la intención de legislar respecto a las circunstancias de los periodistas de parte de diputados priístas y de algunas asociaciones de periodistas locales que están en busca de un marco superior para el desempeño profesional. Los documentos de que dispongo al respecto son genéricos, pero la inquietud camina y es de desear un desenlace positivo, pues son muchos temas implicados.
Ignoro las razones por las cuales no participan todas las fracciones legislativas.

LLEGARON AL GOBIERNO Y ACTUARON IGUAL
Hay que empezar por asumir que el quehacer comunicacional es de interés general, de lo que se deriva la necesidad de fortalecer por la vía de la legislación la independencia editorial de las empresas informativas, y el fortalecimiento de los periodistas en su condición laboral y profesional, la tarea no es sencilla pues a pesar de que ambos temas han figurado en  las agendas partidarias desde hace décadas, ningún partido político ha tenido la voluntad de introducir cambios sustanciales en la relación a la hora que es gobierno.
En México, los medios de comunicación reciben sus ingresos en un porcentaje mayoritario, de las arcas oficiales, el sector privado es anunciante complementario y  en nuestro país no se acostumbran los grandes tirajes como en otros lares, salvo contadas excepciones, como para esperar solvencia financiera derivada  directamente de la circulación.
 A lo anterior se agrega el crecimiento exponencial de las redes cibernéticas que compiten con ventaja en la función informativa y comercializadora, al mismo tiempo que le dan voz a los que excluidos de la políticas editoriales tradicionales.

SI SE PUEDE, NO SE QUIERE
El derecho comparado ofrece muchas fórmulas para que la empresa informativa sea financieramente viable sin perder su autonomía editorial y para que el periodista disfrute de condiciones laborales dignas sin perder su libertad de conciencia.
En los países mas avanzados al respecto se parte del principio de que el oficio de informar es de interés público y por lo tanto debe ser protegido como tal, para ello es menester una mentalidad distinta a la que ha dominado la conducta gubernamental en todos los niveles de gobiernos de los diferentes partidos.
Me inclino a pensar que sólo convirtiendo en causa ciudadana la democratización de la comunicación se avanzará.
El montaje de Florence Cassez puso en ridículo mundial al oficio.
Nos encontramos el jueves en El Recreo.

luismedinalizalde@gmail.com
twitter: @luismedinalizal




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