Sunday 22 de January de 2017

Depresión cívica y partidocracia

     13 Apr 2012 04:00:00

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Depresión: “Estado emotivo de actividad psicofísica baja y desagradable. Designa una disposición psíquica de desesperación y un abrumador sentimiento de insuficiencia y de bajeza”. -Diccionario de psicología Warren FCE.- 

Hace días una distinguida maestra, poseedora de una cultura excepcional y acreedora de varios premios y reconocimientos locales y nacionales, intencionadamente o no, me llevó a una serie de reflexiones sobre los candidatos, el proceso electoral y la participación ciudadana, a partir de una expresión que quedó registrada en mi memoria: “Licenciado, debo confesarle que me encuentro en un estado de depresión cívica”. Luego se explicó, lamentando candidaturas del Movimiento Progresista recaídas sobre personas cuya única actividad ha sido la de dañar a los zacatecanos y afectar al erario público. “¿Por quién votar para diputado federal en Guadalupe?” -se preguntó, haciéndome compartir el cuestionamiento y hasta la  “depresión cívica”.
“Aplausos a AMLO y abucheos a Bartlett marcan mitin en Cholula” cabecea un diario nacional. El recuerdo al fraude electoral que despojó a Cuauhtémoc Cárdenas  de la presidencia en 1988, y cuya implementación con la “caída del sistema” del que se culpa precisamente a Manuel Bartlett Díaz, fue una constante que dañó el evento del candidato de las izquierdas. “¡Saca a Bartlett!” -gritaba la gente-, tal vez en “depresión cívica” al igual que la distinguida maestra.
Comentando con un amigo, priísta de toda la vida, sobre el   concepto acuñado por la maestra para definir un estado emocional en política, me sorprendió: “Muchos priístas también tenemos depresión cívica”, dijo. Si bien, Miguel Alonso asignó a los del Revolucionario Institucional los cargos administrativos en su gobierno, lo cierto es que les negó los espacios políticos”. Y explicó cómo, para burlar los requisitos estatutarios de su partido y asignar las candidaturas a personas ajenas y hasta contrarias a la ideología priísta, el registro se hizo a través del Verde Ecologista y bajo la fórmula de coalición en la mayoría de los casos y para los cargos más importantes. “El PRI no tiene candidatos, salvo algunas excepciones, agregó”.
Al referirse al régimen de partidos, Rodrigo Borja señala: “Se designa con esta palabra al régimen en el cual los partidos son los que toman las más importantes decisiones de la vida política del estado, desde el lanzamiento de los candidatos a los cargos electivos, hasta el control de los elegidos y el sometimiento de ellos a la disciplina partidista en el ejercicio de sus funciones públicas. En todo caso, se han suscitado deformaciones del sistema y aún abusos de él. Algunos partidos han perdido su democracia interna, su debate ideológico, su movilidad interior, todo lo cual ha conducido a la esclerosis de la ideología, al enquistamiento de los grupos dirigentes, a su burocratización y a la conversión del partido en un diafragma que sofoca los anhelos de sus militantes de base”. -Enciclopedia de la Política. FCE-
 Como quiera que sea, en el caso de la izquierda, los partidos políticos de la coalición Movimiento Progresista han impuesto y registrado a sus candidatos, lo cual es un hecho prácticamente irreversible y, sin embargo, se tiene en la persona de Andrés Manuel López Obrador al mejor candidato: prácticamente el único que tiene claridad sobre el rumbo que debe seguir el país para salir de la crisis en que se encuentra.
 El reciente decálogo en materia de seguridad pública hace evidente el profundo conocimiento del candidato de las izquierdas sobre el tema: la creación de una sola oficina de inteligencia, seguir la pista al blanqueo de capitales, exigir al gobierno de los Estados Unidos no realizar por ningún motivo labores de inteligencia en nuestro territorio, impedir en lo absoluto la introducción de armas o dinero al país por parte de aquel país, el establecimiento de un sistema nacional de atención a las adicciones, generación de empleos y una política complementaria de aumentos a sueldos y prestaciones de las policías. Prácticamente la creación del servicio civil de carrera policial, entre otras tareas.
Hoy la izquierda tiene, indudablemente y a pesar de las encuestas falseadas, la oportunidad histórica de ocupar el poder presidencial y, con ello, cambiar radicalmente el rumbo del país. Los desaciertos cometidos por los partidos del movimiento progresista no deben ser factor que genere determinaciones que afecten el propósito fundamental, tales  como la ausencia de participación y/o la emisión del voto en blanco o anulado (cuando menos, no en lo que a la candidatura presidencia se trata).
Los sectores progresistas deben superar la explicable depresión cívica, a través del  entusiasmo de vida y la esperanza de un México con justicia social.

*Profesor universitario




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