Thursday 23 de March de 2017

¡Derechos políticos ya!

     6 Sep 2012 04:00:00

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La política mexicana ha sustituido la racionalidad por las consignas. De eso, ni duda cabe. En un entorno de intensa pluralidad y de complejas contradicciones, son muy atractivas las posiciones que caricaturizan el debate público, pero ayudan poco a culminar con éxito el proceso de transición iniciado en 1997. 

“Nada tan estúpido como vencer; el verdadero triunfo está en convencer”
Victor Hugo

Esta semana, en Zacatecas, hubo una clara muestra de ello. Desaprovechamos la oportunidad de avanzar en serio con una reforma política que ampliara derechos, y optamos por aprovechar las circunstancias a favor de intereses mezquinos y pequeños.
El proceso inicia con la ausencia de una agenda en el Congreso y, particularmente, en la Comisión de Puntos Constitucionales.
En otras ocasiones he escrito sobre mi admiración pública hacia la diputada Luz Domínguez, pese a ser una de las férreas opositoras a la actual administración estatal.
Sin embargo, eso no me limita a diferir públicamente de ella. Sigo sin encontrar argumentos para su rechazo a la propuesta de incrementar los periodos ordinarios de sesiones (ella dijo que éramos una de las legislaturas que más trabajaba en el país y que por eso 8 meses eran suficientes), y tampoco entiendo por qué, sabiendo que el límite constitucional para reformas electorales estaba a la vuelta de la esquina, no convocó a un grupo plural para trabajar una propuesta de reforma.
Yo le hice esa propuesta, desde la tribuna de la Legislatura y en lo personal señalé que había materia abundante para que se convocara a un debate público sobre temas como: candidaturas independientes, referéndum, revocación de mandato, gobiernos de coalición, voto migrante y elecciones concurrentes. Esa propuesta no tuvo eco y la mesa de diálogo jamás fue convocada.
Ante este escenario, desde el gobierno se consensó una iniciativa con el PRD, el PAN y Nueva Alianza que bien podría calificarse de incompleta, aunque en la ruta adecuada, abriendo el referéndum, la iniciativa popular y el plebiscito a los ciudadanos y arrebatando el monopolio de dichos instrumentos a los poderes públicos.
Como ha sido una costumbre en esta Legislatura, los coordinadores actuaron de prisa y con falta de claridad. Al rehusar el debate público, se desataron especulaciones absurdas, como señalar que la iniciativa buscaba facilitar la construcción de una mayoría absoluta en el Poder Legislativo que será electo el próximo año.
La presidenta de la Comisión de Puntos Constitucionales pudo haber aprovechado la coyuntura para convocar a sesión y dictaminar ésta y las demás iniciativas en la materia. Prefirió no hacerlo por cálculo político y los coordinadores parlamentarios actuaron de forma atropellada y sin el oficio debido.
El resultado es lo que tenemos: un avance en ampliación de derechos que se ve eclipsado por la exclusión de temas fundamentales (candidaturas independientes, principalmente) y la inclusión de trampas sin sentido (como argumentar que más del 40% de los ciudadanos tienen que votar en el mismo sentido para que un referéndum sea vinculatorio).
El Congreso debe rectificar. Hay tiempo para que se haga una Reforma Política de gran calado; que vaya aún más lejos de lo que fue la que se logró a nivel federal en lo que respecta a ampliación de derechos.
Ya se demostró  que es posible, cuando hay voluntad, dictaminar en tiempo y forma. Este esfuerzo político podría propiciar que la mayoría de los Ayuntamientos avalaran las modificaciones constitucionales a tiempo para que entraran en vigor para el proceso del 2013.
No debemos actuar bajo cálculo político ni supeditando nuestra postura a la mediocridad que impone el futurismo. Tampoco podemos obedecer acríticamente a las burocracias partidistas que no entienden la diversidad de opiniones y se niegan a la apertura de espacios a las ciudadanas y los ciudadanos de Zacatecas. Y mucho menos, deben desestimarse esfuerzos ciudadanos con salidas falsas y cinismo, como se hizo con quienes firmaron un manifiesto público en días pasados.
El aplauso fácil (el de las pancartas o las dirigencias de los partidos) no puede orientar nuestro trabajo, cuando hay tanta evidencia pública de las reformas que pueden propiciar gobernabilidad en las condiciones de pluralidad que hoy se tienen.
Hay que recuperar el esfuerzo del colectivo derechos políticos ya y los aportes de las iniciativas radicadas con anterioridad en la Comisión de Puntos Constitucionales y concertar una Reforma Política de altura.
Los triunfos pírricos de hoy pueden convertirse, el día de mañana, en descalabros muy dolorosos.

*Diputado local
jorge.alvarez.maynez@gmail.com




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