Friday 20 de January de 2017

Desequilibrio institucionalizado

     15 Dec 2011 04:00:00

A- A A+

Compartir:

AL PRINCIPIO; UN TIRO POR LA CULATA
Las voces de los diputados locales inconformes denunciando que el pasado martes votaron a ciegas el paquete económico, según su propio dicho, no hacen más que enfatizar la persistencia de una crisis estructural que los anula como poder.
En realidad los poderes legislativos locales viven una transición en rumbo contrario a la que experimentan las cámaras federales porque mientras que en el plano nacional el Presidente de la República ha visto disminuir sus atribuciones, los gobernadores han ampliado su margen de acción a un grado nunca visto en la historia del sistema político; una manifestación de este cambio de situación es el desbordamiento del endeudamiento público de los estados y municipios.
La acumulación de poder antes centralizado en la figura de los gobernadores es consecuencia no prevista, no finalidad buscada; por eso ahora que brotan los irreflexivos endeudamientos de entidades como Coahuila, Veracruz y el estado de México -el más endeudado de todos- se hace evidente la inexistencia de contrapesos institucionales a diferencia de la época anterior a la transición, cuando dichos contrapesos procedían de Los Pinos. Dicho en otras palabras, la descentralización del poder se dirigió en exclusiva a uno de los tres mandos en cada entidad federativa: el Poder Ejecutivo.

CARA, LA INEXPERIENCIA
En ese terreno Zacatecas es una entidad que ha quedado descobijada por un reformismo fallido que rediseñó al Estado mexicano con resultados contradictorios e insuficientes -lo que ya es suficiente desgracia- a lo que habrá que agregar la adversidad de una clase gobernante apartada del análisis de lo contemporáneo que no reparó en la necesidad de introducir los cambios exigidos por las nuevas circunstancias. Por eso, lo sucedido el martes en la Cámara de Diputados, cuando aprobaron la Ley de Ingresos y el paquete económico del 2012 en un sólo día, sin que la mayoría de los legisladores tenga la oportunidad de una lectura superficial de lo que van a aprobar, pone en relieve la disfuncionalidad extrema del Poder Legislativo.
Una sociedad que encomienda sus asuntos a improvisos paga caras consecuencias. Los partidos políticos nacionales, no obstante lo anterior, han descobijado gravemente a la sociedad al dejar de lado la preparación de sus cuadros; el menosprecio por la capacidad es tan evidente que no existe instituto político que no promueva candidaturas de deportistas y artistas del espectáculo para lucrar con la fama de quienes son reconocidos por sus destrezas en actividades nada emparentadas con la actividad política.

ABANDONO DE LO FUNDAMENTAL
Existe un menosprecio cultural a la misión constitucional del legislador: la de legislar y la de vigilar la marcha de la administración pública.
Los legisladores no son socialmente evaluados por lo que legislan ni por su desempeño supervisor. Si revisamos sus declaraciones públicas, sus boletines de prensa e inclusive sus informes, no encontramos la visión legislativa que les distingue, ni la reseña de su vigilancia en torno a “la buena marcha de la administración pública”.
El contacto con sus electores es de “gestor”, como las ONG, o los muchos líderes chiquitos y grandotes duchos en el oficio de tocar puertas en nombre de otros. De ahí que entre sus prerrogativas presupuesten el dinero para la dádiva, o que acosen al DIF con peticiones de despensas o que “pacten” con quien les pueda abastecer de insumos.
El gobernante en turno encuentra cómodo obtener el respaldo a sus decisiones de diputados de cortas miras; le aprueban sus propuestas de magistrados para que el Ejecutivo determine la cúpula del Poder Judicial local o al auditor de su contentillo, así como a los consejeros de derechos humanos o de cuanta instancia pública con status autónomo se atraviese; pero la sociedad padece la ausencia real de división de poderes, la ausencia de contrapesos reales al gobernante y la anulación fáctica de los órganos autónomos. En ese terreno, las cuentas públicas, el paquete fiscal, el presupuesto y las leyes que se le ocurran al Ejecutivo tienen una peligrosa vía libre.

CANCHA EQUIVOCADA
El desdén por la verdadera función de los legisladores en el plano federal se expresa con el hecho de que algunos, de manera inadvertida, subrayan su inexistencia en el escenario nacional mediante un discurso político local (una narrativa, como se dice ahora), cuando la sana adquisición de peso político de ellos es por la vía de la participación en la agenda nacional.
  Un estado con pocos votantes y empresariado modesto mucho necesita de la existencia de políticos de relieve nacional.

AL ÚLTIMO; SEAMOS OBJETIVOS
El Congreso local no funciona, no por culpa de sus actuales miembros. Ellos son, más que la causa, la consecuencia.

Nos encontramos el lunes en El recreo.




Lo más leído
Suspenderán el servicio del agua en colonias de Zacatecas y Guadalupe 
María Auxilio Tenorio, nueva titular de la DSP de la capital 
EU no impondrá pena de muerte a El Chapo: SRE
Destituyen a Eduardo López de Recaudación de Jerez 
Pagan quincena a trabajadores del PRI; les adeudan prestación
Encuentran cadáver descuartizado de niño de dos años 
Reportan disparos al aire en la avenida Hidalgo en la madrugada 
#Video Se registra un aparatoso accidente en el entronque a Morelos 
Estancia Infantil, un sueño hecho realidad para Rubí Dávila 
Se unen sindicatos del sector educativo contra el sistema político
Aplicaciones


Servicios
$ Dolar
Compra 21.63
Venta 22.13
€uro
Compra 23.10
Venta 23.6

Multimedia



©Todos los derechos reservados
GRUPO EDITORIAL ZACATECAS, S.A. DE C.V.- De no existir previa autorización, queda expresamente prohibida la Publicación,
retransmisión, edición y cualquier otro uso de los contenidos de este portal.




Aviso de privacidad