Wednesday 18 de January de 2017

Deuda con la niñez

     2 May 2012 04:00:00

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Acaba de pasar el Día del Niño, motivo de actos oficiales, festejos en escuelas, en hogares, iglesias y en esta ocasión, hasta en campañas políticas.
En medio de tantas vicisitudes familiares y sociales bien le queda a nuestra niñez un festejo con regalos y cualquiera otra forma de agasajarla. Se lo merece.
Pero que la efeméride sea también motivo de análisis y reflexión.
Surge de inmediato el problema de la educación. Cada día, por fortuna, son más las voces que atribuyen la actual situación de violencia criminal a deficiencias en materia educativa. Sin duda éstas se ubican en la raíz del problema.
Por más que los gobiernos federales aseguren que en México hay grandes avances en materia educativa, lo cierto es que nunca se han resuelto sus deficiencias, y en contrario, se han agudizado con la llegada de gobiernos neoliberales, enemigos de la educación pública masiva y favorecedores de la privatización elitista.
Para tener una radiografía clara del estado social de la niñez, bastaría con remitirnos a unos índices de educación y salud.
Según los datos más recientes, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) refiere que de acuerdo con el Censo 2010, el 5.5% de la población de 5 a 14 años no asiste a la escuela; 3.5% de la población de 8 a 14 no sabe leer ni escribir, y de ese rango de edad, 29.6% no asiste a la escuela y conforme a las tendencias, acaso muy tardíamente aprenda la habilidad lectoescritora.
Este pesado lastre social es algo de lo peor que nos han dejado más de 30 años de gobiernos neoliberales.
En cuanto a salud, las cosas no marchan mejor. Parece increíble que hasta antes de los años 80 -decenio en el que los presidentes Miguel de la Madrid y Carlos Salinas de Gortari nos uncieron al neoliberalismo- México haya tenido uno de los mejores sistemas de seguridad social de América Latina y la niñez alcanzara históricamente el mejor grado de nutrición, gracias al Sistema Alimentario Mexicano que instrumentó José López Portillo, el último presidente nacionalista hasta ahora.
Según el INEGI y el Consejo Nacional de Población, en 2010 fallecían en el país 14.2 niños menores de un año por cada mil nacimientos, pero esa tasa de mortalidad fue superior a la de 17 defunciones de Guerrero, Chiapas y Oaxaca.
Para ver qué tan mal estamos, el caso de Cuba: En este 2012 la mortalidad infantil es de 4.3% por cada mil nacidos vivos, la menor tasa en el continente americano, incluso mejor que la de Canadá, de 4.9, y de Estados Unidos, de 6.6 por ciento.
Es mucho lo que le debemos a nuestra niñez. ¿Cuándo y cómo empezaremos a saldar esa vergonzante deuda?

*Periodista
ricgomm@hotmail.com
 




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