Tuesday 17 de January de 2017

Disfrutan ancianitos de la Casa del Abuelo

Personas de la tercera edad han encontrado una razón para seguir adelante

     22 Nov 2011 03:30:00

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  • Los adultos mayores encuentran en la convivencia un estímulo. Los adultos mayores encuentran en la convivencia un estímulo.
  • La casa tiene personal capacitado en el trato a los abuelos. La casa tiene personal capacitado en el trato a los abuelos.
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“Esta es mi casa, el único lugar donde me siento bien”, dijo Guillermina Martínez, de 80 años, quien visita la Casa del Abuelo desde hace un año.
Ella fue maestra de la escuela primaria Benito Juárez, y a la muerte de su hijo la depresión la hundió en una soledad profunda.
Guillermina no aceptaba en un principio visitar la casa. Algunos prejuicios y la tristeza le impedían resignarse a quedarse sola hasta que un día se decidió a conocer las instalaciones y al personal para descubrir que la vida le llegaba nuevamente.
Se define como una mujer dinámica, pues participa en la mayoría de las actividades pese a tener algunos problemas para caminar.
Reconoce que lo único que le molesta es que la casa la cierren los sábados y domingos.

De vuelta a la vida
Este centro social ha despertado la juventud de decenas de ancianos que, ante circunstancias de soledad y depresión, han podido dar a sus vidas un nuevo capítulo de vitalidad.
La Casa del Abuelo es un espacio para compartir experiencias, donde las personas que acuden se reintegran a una vida activa.
Los abuelos pueden aprender danza, canto, pintura y manualidades, pues como parte de las actividades el personal de la institución imparte talleres para fomentar la creatividad, así como el desarrollo motriz y mental de los adultos mayores.
También existe un espacio para incentivar la cultura física como el Ki Gong, una disciplina china que sirve para manejar la energía.
Así, se mejora la condición de los órganos internos y el movimiento del cuerpo, además de ayudar a tener una mejor actitud ante la vida.
Hay quienes deciden no participar en alguna actividad pero son libres de tomar esa decisión, pues se trata de un espacio de tolerancia y convivencia.
Sin embargo, para las personas que tienen dificultad o discapacidad para llevar a cabo algún ejercicio o taller, el personal ofrece actividades alternas o ayuda especializada.
“La intención es que los abuelitos tengan un lugar de esparcimiento y que no pierdan un vínculo con la familia”, afirma María Concepción Elías Márquez, quien es la coordinadora de casas asistenciales del DIF estatal.
Dice que el personal está capacitado para interactuar con los ancianos, pues deben poseer una gran sensibilidad y calidad humana, ya que en muchos casos se trata con personas que vienen de un entorno depresivo o de abandono.

Espacios dignos
Elías Márquez, comentó que al principio la casa tenía muy poca gente, pero que con el tiempo la población aumentó en un 100 por ciento.
Las instalaciones están en excelentes condiciones, tienen una sala de descanso, una sala de juegos con televisión, un consultorio médico y un comedor, entre otros espacios adaptados con rampas para facilitar el acceso a aquellos con dificultades para caminar.
La Casa del Abuelo no es un asilo, pues son visitantes quienes asisten a ella, con una familia y una casa a la cual volver todos los días, pues las personas que están en ella se pueden valer por sí mismas y están ahí por decisión propia.
Delia Soto Mejorado, directora de la casa, afirma que el principal motivo “para estar aquí es que el abuelito acepte y le guste la casa”, ya después los requisitos formales, los cuales consisten en un acta de nacimiento, un certificado médico y ser mayor de 60 años.
Además, someterse a un examen socioeconómico y determinar quién puede pagar los 20 pesos diarios que incluyen el desayuno, la comida y el material de trabajo.
A parte de eso, los abuelitos no están obligados a pagar nada más, pues a quien no tenga dinero, no se le puede negar el servicio.

Las vivencias
José María Rodríguez, de 76 años y un hombre muy activo, relata que por iniciativa propia se integró a la familia de la Casa del Abuelo, pues aunque ha dejado de ir temporalmente está contento de visitarla, ya que tiene la oportunidad de convivir con más personas.
José Martínez Martínez, de 92 años, fue un campesino de Durango, quien a su llegada a la ciudad, pidió a sus hijos buscar un lugar dónde pudiera estar.
La casa, dice, es casi el lugar que imaginaba, pues sólo falta una cosa, que le enseñen computación, ya que desea convertirse en ingeniero.
María de Jesús Ramírez de la Rosa, de 87 años, fue reina de la casa el año pasado y quedó en segundo lugar en el certamen estatal del El Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores (INAPAM).
Teresa de Jesús Arellano, de 84 años, es la actual reina de la casa y del estado gracias al certamen organizado por el INAPAM.
Relata que cuando vio por primera vez la casa, una vez que iba pasando, pensó que un día estaría ahí y ahora se siente feliz.

Buscan abrir más espacios en el estado...




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