Sunday 22 de January de 2017

Dos de Octubre

Referencias

     5 Oct 2011 04:00:00

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A José Francisco y toda la familia. Román Gutiérrez, un abrazo solidario. A Carlos Ulises Girón, nuestros mejores deseos.

Sí, “2 de octubre no se olvida”. A 43 años de 1968, la consigna cobra fuerza. En este 2011 han sucedido actos conmemorativos como no se había visto antes.
Quizás la oleada contestataria que nació en países árabes, siguió por Europa y saltó a Chile, y al corazón mismo del capitalismo, empieza a sentirse también aquí.
Una chispa hizo arder a México en 1968. Hoy la crispación social es mayor, la gobernabilidad prácticamente no existe, el estado de derecho está quebrantado y los signos de inestabilidad aumentan peligrosamente.
Por si fueran pocos estos factores, hay que agregar el proceso electoral, a punto de comenzar, y el nuevo tsunami económico que se otea.
Nadie debe apostarle a una revuelta como la de 1968, por más que aquella haya sido tan benéfica para la democratización y el avance social, pero vistos los retrocesos a los que nos han conducido administraciones gubernamentales neoliberales y corruptas, es obvio que a México le urgen transformaciones radicales.
Ciertamente, el advenimiento de un cambio gubernamental debe verse como la oportunidad de que el país comience a renovarse, pero el panorama electoral no es claro y hasta turbulencias podría traer.
No hay a la vista mucho espacio para esperanzas sólidas. Los actores políticos son poco convincentes para la mayoría de los ciudadanos.
A pesar de lo nebuloso del panorama electoral, gana terreno la certeza de que cualquiera que sea el candidato de Acción Nacional, ese partido saldrá de Los Pinos. Más certeza no hay. El resultado de las próximas elecciones está en el campo de lo indescifrable.
Otro sentimiento popular bien definido, tiene que ver con el hartazgo de una situación de inseguridad que día a día se deteriora más. Hay quienes dicen que la guerra al narcotráfico y su consecuente oleada de asesinatos, secuestros y corrupción sólo terminará cuando llegue con intensidad al Distrito Federal.
Esta absurda idea no debe prosperar, pero no deja de llamar la atención. El desconcierto prevaleciente en gran parte de la sociedad la induce a pensar de esa manera. La extensión de la violencia no puede ser factor generador de esperanzas.
Las lecciones que dejaron 1968 y el terremoto de 1985, son indesdeñables. Los poseedores de los poderes institucionales y fácticos no deben esperar una revuelta como la del 68 para buscar las soluciones que urgen, ni el gobierno ha de rezagarse ante el empuje social como se vio en 1985.
Ante el retroceso en los derechos sociales y las libertades individuales, la nación requiere empeñarse en recuperar lo perdido y remontar de una vez por todas las crisis en las que nos han hundido gobiernos corruptos, pero sin violencia, sin otro 68.

*Periodista
ricgomm@hotmail.com




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