Monday 23 de January de 2017

Dos que nunca se irán

Facundo Cabral cumplió cabalmente su misión con los demás, con quienes lo amamos y lo necesitamos en vida; lo escuchamos, comprendimos y admiramos.

     13 Jul 2011 04:00:00

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Referencias

Se fue a los 74 años de edad. Su ingrata partida duele más por las circunstancias que la rodean y la convierten en una metáfora de las tristes horas que vive México. Sí, el cantautor Facundo Cabral falleció en Guatemala, país alcanzado por la violencia del crimen organizado mexicano.
Muchos lamentan y lamentarán su ausencia. Los “qué haremos sin él”, “cuánta falta le hacen al mundo hombres como él” se multiplicaron desde que las noticias informaron que había sido baleado en una emboscada contra el empresario que lo acompañaba y había contratado para dar conciertos en Nicaragua y Guatemala. Un daño colateral. Iban al aeropuerto, el poeta regresaba a Argentina.
Sí, su ausencia duele, cómo no, si su presencia fue siempre vital, trascendental, enriquecedora. Pero el entrañable Facundo Cabral cumplió cabalmente su misión con los demás, con quienes lo amamos y lo necesitamos en vida; lo escuchamos, comprendimos y admiramos. Para la humanidad que amorosamente lo cobijó porque algo aprendió de él, el noble argentino culminó su misión. Si satisfizo o no sus objetivos personales sólo él lo sabe.
Que ni dolor ni tristeza obnubilen. El mundo, con él y sin él no es mejor ni peor. Lo que debía decir dicho está; las conciencias que tenía que despertar y remover, removidas están o lo estarán. Hizo su parte, lo demás es nuestro; de cada quien. Quiso la buenaventuranza que Facundo Cabral fuera un poeta cantante y gracias al prodigio de esos dones seguirá entre nosotros hasta siempre. Él, creador nato, creador vital no desaparecerá nunca, ni sus mensajes se perderán ni caducarán. Son pocos los seres como él, pero cuán imprescindibles. Por pocos que sean, están, nos acompañan y guían; siempre han estado y estarán.
Lo demás, lo que a la humanidad le falta, depende de nosotros. Ellos, esos pocos que son luz siempre cumplen; quienes fallamos somos los demás, la gran mayoría, quienes con nuestro silencio y pasividad permitimos que un puñado de seres oscuros domine y ensombrezca la vida.
El fallecimiento de Facundo Cabral no fue el único dolor de días recientes. Pesa también la desaparición, a sus 95 años, del filósofo, historiador y poeta Adolfo Sánchez Vázquez, otro ser de luz que desde la cátedra universitaria divulgó sabiduría, humanismo y la gloria de su inteligencia.
Maestro emérito de la Universidad Nacional Autónoma de México, Sánchez Vázquez fue un idealista de toda la vida; estudioso profundo del marxismo y la ética, un republicano que luchó contra el franquismo, y es reconocido como hijo dilecto por la actual España.
También instituciones gubernamentales y culturales, y varias de las más destacadas universidades mexicanas le prodigaron con justicia que honra, sus máximos homenajes.
Un abrazo cordial e infinito para Fito, Aurora y Enrique Sánchez Rebolledo.

*Periodista




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