Sunday 22 de January de 2017

El amor de los esposos cristianos católicos es para siempre

El Día del Señor

     7 Oct 2012 03:40:00

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  • Jesús asistió a las Bodas de Caná. Jesús asistió a las Bodas de Caná.
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INTRODUCCIÓN
En este domingo, las lecturas bíblicas se refieren al matrimonio, de un hombre y una mujer, que en el Antiguo Testamento bajo la ley de Moisés, tenía sus condiciones y características propias.
Cristo, en el Nuevo Testamento, inaugurado con su pascua, se basa en el amor que debe ser el fundamento del matrimonio, entre esposos cristianos y en el cual se deben establecer, la unidad e indisolubilidad de su permanencia, acción y desarrollo, bajo el impulso constante de la gracia divina, como don de fidelidad, respeto, generosidad, tolerancia, servicio y entrega total, mientras dura la vida de los cónyuges en este mundo, haciendo méritos para alcanzar la vida eterna para ellos y sus hijos.
Queremos con esta homilía dentro del contexto litúrgico de la Palabra de Dios y de la presencia real de Cristo en su eucaristía, reflexionar sobre el valor del matrimonio cristiano como sacramento que le da su ser y su acción como basamento del hogar y de la familia.
 
EL ESTADO ACTUAL DE LOS MATRIMONIOS EN EL CONTEXTO SOCIO CULTURAL DE NUESTROS DÍAS
Cristo y su Iglesia han proclamado siempre con sólida doctrina revelada, el valor del matrimonio entre un hombre y una mujer, tanto en el orden natural como en el sobrenatural de la gracia divina otorgada a todo aquel que crea en Cristo, su ley y su doctrina, hoy más que nunca, nos encontramos con una situación difícil y preocupante, que nos obliga: primero a considerar de qué maneras y justificaciones humanas vemos la realidad de muchos matrimonios que ya no se realizan conforme al querer de Dios.
Segundo, debemos iluminar con las Sagradas Escrituras, la Tradición y el Magisterio de la Iglesia, lo que debe ser el matrimonio y la familia dentro de la vida cristiana en la Iglesia y en el mundo, y tercero: debemos establecer algunos principios o criterios básicos, que definan y alienten el ser y el quehacer de los matrimonios, especialmente de los cristianos católicos.

 
A) SITUACIÓN ACTUAL DEL MATRIMONIO
Ciertamente, existen muchos matrimonios dentro y fuera de la Iglesia, que permanecen estables al servicio de la comunión familiar. La unión de los esposos, el respeto y las virtudes de fidelidad, apertura para que vengan los hijos al mundo, estabilidad económica, espíritu de donación, generosidad, sacrificio y abnegación, definen a muchos matrimonios y familias. Por otra parte, ideologías paganas, visión meramente terrena de la vida y su trasmisión, están dando como resultado, la infidelidad, los adulterios, el amor libre sin compromisos, exaltación egoísta del placer sexual sin responsabilidades asumidas en orden a constituir sólidos hogares; hoy tanto el hombre como la mujer tienen que trabajar fuera de los hogares y esta situación va en contra de la estabilidad de los esposos que cansados llegan a sus hogares sin ánimos de convivir; los hijos, si los hay, se desarrollan sin mucha atención y quedan solos y sin verdadera acogida en sus hogares. De estas situaciones derivan muchos conflictos, desamor y rupturas que desbaratan la comunión familiar. Estos rasgos un tanto negativos no agotan toda la realidad conflictiva de muchas familias. Existe la pérdida de valores, la fe de muchos se debilita y se cae en el consumismo, el indiferentismo y el secularismo que desconoce a Dios y todo queda reducido al capricho y la inestabilidad psico-afectiva.

B) LA REALIDAD DEL MATRIMONIO DE ACUERDO A LA VOLUNTAD DE DIOS
Desde un principio en la creación Dios hizo diferentes y complementarios al hombre y a la mujer. Con el amor verdadero y auténtico, se pone la firme realización del matrimonio como fuente de amor, vida que se trasmite con entrega y generosidad.
La unión y la indisolubilidad del matrimonio cristiano dan solidez y razón de ser a quienes con el sacramento del matrimonio, son llamados a realizar el amor que lleva a la alegría de vivir; de procrear hijos y compartir con alegría lo mucho o poco que se tenga en las familias.
La formación humana y de fe de los hijos se logra cuando los esposos viven cristianamente y esto los capacita para ser fuente de la vida, paz, perdón ante las fallas y limitaciones, que inevitablemente se presentan en el seno familiar.
El sacramento del matrimonio da fuerza, entrega generosa y capacidad de diálogo para dirimir conflictos. La verdad, el bien, la comunión de bienes materiales y espirituales son características propias de los verdaderos matrimonios que ponen a Cristo como el centro y el ideal concreto.
 
C) ALGUNOS CRITERIOS QUE AYUDEN A CONSERVAR LOS MATRIMONIOS, ESPECIALMENTE LOS CRISTIANOS
El espíritu de diálogo abierto con verdad, honestidad y justicia.
Sinceridad y lealtad a toda prueba para convivir en familia.
Fidelidad conyugal y atenta vigilancia en las relaciones de amistades y circunstancias que puedan poner en peligro la unión de los esposos y sus hijos.
Siempre el trabajo estable y el acopio de bienes materiales y espirituales darán paz y alegría a los hogares.
Fomentar el espíritu de servicio y participación en todos los miembros de la familia.
La higiene, el cuidado de la salud física y espiritual serán elementos imprescindibles en los hogares.
Y desde luego la oración, la practica de la religión; la frecuencia de los sacramentos  y estar en estado de gracia, harán que los matrimonios se conserven sanos y fecundos.
El amor de los esposos, el amor a los hijos y de ellos entre sí y para con sus padres, son garantía de gozo y paz familiares.
Por último, la familia cristiana está llamada a ser apostólica y misionera, para dar testimonio de la fe que se hace viva en las obras y servicios que las familias como modelos, ayudarán a otras familias para que sigan su ejemplo.
 
CONCLUSIÓN
¡Pidamos a Cristo y a su Madre, que nos asistan en la promoción, sostén y solidaridad con todas nuestras familias para que sean “iglesias domésticas” en donde reine el amor como participación de nuestra vida en Cristo, quien no dudó en dar la vida por todos los hombres con su sacrificio en el ara de la cruz para conseguir el gozo de nuestra feliz resurrección con él y todos los santos!.

*Obispo emérito de Zacatecas




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